LA FÁBRICA SOCIAL DE MUTACIONES ECOLÓGICAS GLOBALES

Futuriza: Panorama y Materia
Andrés Jiménez C. para LOFscapes
15.12.2020
(1) Graffiti callejero en la ciudad San José, Costa Rica © Andrés Jiménez Corrales para LOFscapes

En la columna de hoy, nuestro invitado internacional nos hace cuestionar los métodos de reacción frente a la actual crisis ecológica. ¿Será que existe una estructura detrás que impide nuevas relaciones socio-ambientales? —si es que se puede establecer esa separación.

 

El Realismo Capitalista (1) se ha constituido con el pasar de los años en el horizonte de nuestra imaginación como sociedad. Este es un realismo que nos hace vivir la idea de que la única forma de organizarnos es a través del crecimiento económico, el mercado, la valorización económica de la vida (naturaleza incluida) y el lucro (eficiencia económica) (1 y 2). A través de ello, se nos ha impuesto la idea de que cualquier solución a un problema social, por ejemplo, la crisis climática, solo puede ser resuelta a través del mercado (de carbono) o la buena voluntad de quienes contaminan (grandes empresas).

(1) Mark Fischer, Realismos capitalista ¿No hay alternativa? (Buenos Aires: Ed. Caja Negra, 2018)
(2) Murray  Bookchin,  “La muerte de un pequeño planeta” Ecología Libertaria. (España: Cuadernos libertarios, 1991)

Asimismo, se nos comunica por diversos medios, que no hay una salida al sistema: la salida o la alternativa es adaptarnos (1). Adaptarnos a las múltiples crisis que están en desarrollo a escala global, regional o local, las cuales abarcan distintas esferas de la vida social, incluido, obviamente, lo ambiental.

La segunda mitad del Siglo XX y los inicios del Siglo XXI se han caracterizado por una emergencia de una crisis ecológica-climática ocasionada por acción humana a escala global. Quizás, esta es la primera vez en la historia de la Tierra que se está viviendo un proceso de este tipo, por causa antropogénica y a dicha escala.  Los discursos emitidos desde la política institucionalizada (estados y organismos internacionales) reconocen la causa humana en el origen de este “problema”, pero presentan una visión complaciente y reproductiva del sistema que lo potencia. ¿Qué quiero decir con ello? Se enuncia la causa del problema de una forma tímida: emisiones de gases de efecto invernadero, dejando de lado cualquier posibilidad de “explosión” del modo de producción que lo genera: desde el uso de combustibles fósiles, la extensión de monocultivos en el mundo, hasta la forma intensiva de consumir-desechar, entre otras cosas.

De un modo simple y generalista, podemos decir que la crisis climática-ecológica a escala global, se convierte en un problema mediatizado, debido a que amenaza la forma dominante de la organización de la economía. En el transcurso de las dos últimas décadas, hemos presenciado la aparición de discursos o proyectos variados para “tratar” este tema. Entre ello, se puede mencionar la idea de “desarrollo sostenible”, la cual se expandió como “virus” a una escala global a partir de los años de 1990. Este discurso termina convirtiéndose en un tipo de iniciativa que escapa astutamente de resolver las causas del problema. Contrariamente, podemos interpretar que el desarrollo sostenible es una “inteligente” estrategia para movilizar el trabajo de la crisis a un futuro ambiguo.

Dentro de los discursos de la crisis ambiental global, ha aparecido la idea que todas las personas somos “igualmente” responsables de la situación actual. Esto nos lleva a individualizar las soluciones (una de sus expresiones más famosa puede ser el reciclaje) y alejarnos de la resolución de la causa raíz del problema (ser tímidamente “eco”-amigable, sea lo que sea que esto signifique).

Hoy sabemos que los aportes a la crisis son socialmente desiguales, por tanto, no puede estar más lejos de la realidad pensar que toda la humanidad es igualmente responsable de la crisis. Por ejemplo, se dice que entre los años 1990 y 2015, el 1% de la población más rica del mundo, fue responsable de aproximadamente el 15% del total de emisiones de carbono (3).  Por otra parte, se estima que más de la mitad de las emisiones de carbono por aviación, es responsabilidad de un 1% de la población mundial (4).

(3) OXFAM “El 1 % más rico de la población emite más del doble de carbono que la mitad más pobre de la humanidad”.
Visto el 2020: En línea: https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/el-1-mas-rico-de-la-poblacion-emite-mas-del-doble-de-carbono-que-la-mitad-mas-pobre-de
(4) Clemente Álvarez, “Los supercontaminadores que más contribuyen al cambio climático”
Publicado el 24 de noviembre, 2020 en: El País.
En línea: https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2020-11-24/los-supercontaminadores-que-mas-contribuyen-al-cambio-climatico.html

En general, nos encontramos hoy ante una profundización en la producción de ambientes y paisajes de desigualdad en el marco de una crisis ecológica. Este hecho desencadena que los perjuicios producto de esta crisis recaigan en una mayoría de la población de clase baja y media, quienes tienen recursos diferenciales para hacer frente a dichas consecuencias. Estas personas viven una afectación de la crisis con sus propios cuerpos, afectando su salud mental, emocional y física.

Las perspectivas dominantes y oficiales que se han emitido, parece que nos atan a seguir reproduciendo el mismo sistema que genera la causa. Es hora de plantearnos, a lo mejor, otras salidas a la crisis ecológica, donde reconsideremos como sociedad nuestra relación intrínseca con la naturaleza, y nuestras formas de relacionamiento social y ambientalmente, si es que puede existir esta separación.

Andrés Jiménez Corrales. Geógrafo. Docente e investigador, Universidad de Costa Rica.

(2)Reflejos de la urbanización que hoy se expande a escala planetaria © Andrés Jiménez Corrales para LOFscapes
(3)Expresiones del consumo en un espacio que puede estar localizado en cualquier parte del mundo © Andrés Jiménez Corrales para LOFscapes
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2020-12-14T21:56:46-03:00
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