ENTRE TOQUE Y TOQUE

Futuriza: Panorama y Materia
Montserrat Castro para LOFscapes
01.07.2021
(3) Embalse del Yeso.© Giuseppe Sciaraffia P. para LOFscapes

El impensado escenario de una pandemia nos llevó a ajustar muchos ámbitos de nuestras vidas. El deportivo fue uno de ellos y cambió drásticamente en términos de planes y objetivos. Insertos en este marco, un grupo de deportistas decidió embarcarse en un gran desafío arriba de la bicicleta, recorriendo lo alcanzable en las horas disponibles y para demostrar así que tenemos la suerte y también la oportunidad de vivir en un valle único en el mundo, rodeados de un paisaje cordillerano donde, en tan solo un día, puedes salir de tu casa, tocar una cumbre y volver.  

Probablemente pandemia sea esa palabra que ya no queremos escuchar nunca más luego del complejo año 2020. Pero es precisamente en ella donde encuentra génesis esta osada odisea. En un escenario atestado de restricciones y complejidades dadas por las normas sanitarias que cambiaban semana a semana en Chile, 5 deportistas chilenos decidieron embarcarse en un lindo desafío con la idea de mostrar las posibilidades recreativas y deportivas que aún tenemos en tiempos de coronavirus.

La mayor restricción era el “toque de queda” —al que todos hemos tenido que acostumbrarnos. Así, el proyecto se enmarcó en el rango de horario de circulación liberada, comprendido entre las 5:00 y las 22:00 hrs, es decir, 18 horas disponibles para completar la aventura denominada por sus participantes como una duatlón. La idea consistió básicamente en lograr aprovechar al máximo el tiempo disponible y considerar  “ lo estético de lograr pedalear hasta la base de un cerro, desde la puerta de tu casa, cambiarte de zapatillas, caminar hasta la cumbre de un 4000 (msnm), hacer un hito de frontera con Argentina y devolverte antes que te pille el toque de queda” (1).

(1) En conversación con Max Keith.

La pandemia llevó a Max, Moisés, Giuseppe, Esteban y Eduardo (2) —que ya mucho camino llevan recorrido— a pedalear un total de 240 km, partiendo desde la comuna de Las Condes rumbo a las Termas del Plomo en el Cajón del Maipo, con un desnivel acumulado de 3000 metros, pasando por trayectos de pavimento y ripio, variadas pendientes y un paisaje transicional: de lo urbano a la montaña misma. Luego del tramo en bicicleta, el objetivo además consistía en bajar de las ruedas para dar paso a los pies: correr por 12 kilómetros (de ida y vuelta) para alcanzar la cima del Cerro Rotario, que además de ser un cerro difícil por su altura (4083 msnm) cuenta con la particularidad de estar ubicado justo en el límite con Argentina. A su vez, se ubica próximo al Hito Piuquenes donde cruzó el Ejército Libertador y también Charles Darwin en una de sus grandes exploraciones (3).

(2) Max Keith: Corredor de trail running y ultramaratones. Fundador y entrenador de Vert Run (plataforma online de entrenamiento para corredores).
Moisés Jiménez: Corredor de trail running, atleta de The North Face Chile, ingeniero de profesión y actualmente fundador y entrenador en Vert Run (plataforma online de entrenamiento para corredores).
Giuseppe Sciaraffia: Corredor, ciclista, arquitecto y surfista. Actualmente preparando desafío de las 26 Islas junto a Fundación Cerros Islas.
Esteban Morales: Corredor, ciclista y skater. Fotógrafo de profesión y oficio.
Eduardo Labarca: Escalador, corredor de montaña, ciclista e ingeniero en The North Face Chile.
(3) Departamento Comunicacional del Ejercito de Chile, 200 años Cruce de los Andes (Chile, Agosto 2017)

Como cada ruta compleja en bicicleta, ésta fue programada, estudiada y muy planificada. El esfuerzo físico que exige es enorme e indescriptible, incluso para experimentados. El calor, la altura, los vientos de 40 km/h y las cambiantes pendientes son solo algunos de los múltiples factores de dificultad de esta travesía.

La bicicleta, como extensión del cuerpo fue elegida como herramienta principal para pendientes leves y medias. Específicamente, se usó la bicicleta de “gravel,” una variación de bicicleta de ruta adaptada para caminos de ripio, que genera mayor impacto en el cuerpo por no poseer amortiguación, pero que permite salir de las rutas pavimentadas. Su capacidad de adaptarse a distintos tipos de terreno, permitió a los deportistas disfrutar del cambio del paisaje, de un pedalear en la ciudad, sus calles y autopistas, a un pedalear en camino de tierra —rodeando el Embalse del Yeso—, percibiendo con ello la gradiente entre lo urbano y lo natural.

El relato visual que te entrega esta ruta impacta y emociona. Quizás es similar al relato que ofrece el auto camino al Cajón del Maipo, pero a una velocidad que permite percibir más detalles y conectarse más directamente al paisaje a través de la temperatura, el viento y la vibración de la rueda sobre la materialidad del suelo. Se inicia pedaleando a la sombra del arbolado urbano, al costado de las veredas santiaguinas, con la vista en las calles, sus casas, sus maceteros y muy alerta del peligro de ser atropellado. Luego se pasa a ese paisaje más natural, donde, si bien la presencia de camiones aumenta, también crece la conexión con elementos naturales de mayor escala. Es una ruta que bordea constantemente el río Maipo, con presencia del bosque esclerófilo de la zona central, y a la vez paisajes productivos como los agrícolas, extractivos (áridos) y energéticos (hidroeléctricas).  El recorrido encuentra su punto álgido en el paisaje cordillerano de altura, donde la vegetación disminuye en altura y cantidad. Llegando al Embalse del Yeso, los suelos se tornan mayormente rocosos desapareciendo a simple vista por completo la vegetación. Todos los paisajes de esta ruta están contenidos en la cuenca del río Maipo, variando gracias a la altimetría y a las formas de asentamiento que ahí se despliegan.

Si es que hubiera algo bueno que rescatar de lo que nos ha entregado esta pandemia, es que nos ha hecho evidente el valor de nuestros entornos naturales, los beneficios que conlleva poder salir, rodearse de personas y disfrutar de la libertad de movimiento y recreación fuera del ámbito doméstico. En este caso, tener la posibilidad —aún con las restricciones—de poder realizar actividades al aire libre, salir de la metrópolis y llegar a “tocar” la frontera vecina, es una experiencia única que ofrece Santiago, ciudad rodeada de montañas, y que poco son aprovechadas por sus ciudadanos (aunque cada vez más). La hazaña de estos 5 amigos —como muchas otras realizadas por otros avezados chilenos— deja en evidencia el valor natural de nuestro país.

“Visibilizar las posibilidades de llevar el cuerpo al límite y al mismo tiempo disfrutar y aprovechar el día, desafiando la comodidad de tu casa. Está lleno de cosas impresionantes que hacer. Llegar destrozado, querer morir y vivir de nuevo” (4)

(4) En conversación con Giuseppe Sciarafiia.

Montserrat Castro Urrutia. Arquitecta, Magíster en Arquitectura del Paisaje, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2017. Actualmente es arquitecta en Teodoro Fernández Arquitectos.

(1) Max y Moisés saliendo de Puente Alto hacia el Cajón del Maipo.© Giuseppe Sciaraffia P. para LOFscapes.
(2) Moisés entrando al Cajón del Maipo.© Giuseppe Sciaraffia P. para LOFscapes.
(4) Valle del Yeso © Giuseppe Sciaraffia P. para LOFscapes.
(5) Al escondite de las bicicletas, Río Yeso.© Giuseppe Sciaraffia P. para LOFscapes.
(6) Hito Fronterizo Argentino – Chileno Piuquenes, ubicado en portezuelo desde donde es posible acceder de forma directa al valle argentino.© Giuseppe Sciaraffia P. para LOFscapes.
(8) Downhill de vuelta a la travesía de retorno. © Giuseppe Sciaraffia P. para LOFscapes.
(7) Max, Giuseppe y Moisés en la placa conmemorativa del Paso Piuquenes, uno de los 6 pasos donde el General San Martín condujo el Ejercito Libertador hacia el territorio chileno. © Giuseppe Sciaraffia P. para LOFscapes.
(9) Mapa Recorrido Duatlón Santiago – Cerro Rotario © Giuseppe Sciaraffia P. para LOFscapes.
REVISA OTRAS COLUMNAS DE ESTA SECCIÓN
2021-07-01T13:31:54-04:00
Go to Top