PIMPINELAS Y EL DOLOR DE LAS PRADERAS

Futuriza: Panorama y Materia
Emiliano de la Maza Iglesias para LOFscapes
26.08.2021
(1) Imagen 1 ©  Emiliano de la Maza I. para LOFscapes.

¿Se puede vivir el “dolor” de un suelo que fue incendiado o depredado? Emiliano de la Maza nos comparte parte de sus reflexiones después de su experiencia en Bosque Pehuén. En la residencia artística de Fundación Mar Adentro, el diseñador y huertero urbano se pregunta por el valor de las praderas y sus especies, estableciendo una interesante lectura del rol de las Acaena pinnatifida, conocidas mejor como pimpinelas y por dejar sus semillas “pinchudas” en tus calcetines.

En marzo de 2021 participé de la Residencia Bosque Pehuén en su ciclo REDES de la Fundación Mar Adentro. Bosque Pehuén, como lo define la fundación, es “un laboratorio experimental al aire libre para la conservación e investigación multidisciplinaria” que abarca 882 hectáreas. Se ubica junto al Parque Nacional Villarrica, entre los volcanes Villarrica y Quetrupillán, en la zona de Alto Palguín, Pucón. Su paisaje se compone de bosque nativo adulto, bosque renovales y praderas. (1)

(1) Bosque Pehuén, ediciones Fundación Mar Adentro

La residencia tuvo una duración de 35 días en los que se consideraba una inmersión en el bosque. Se realizaron excursiones junto al equipo de la fundación a lo largo de los distintos senderos de la reserva y sesiones de diálogo con distintos actores locales. Aprendimos sobre restauración de suelos y cromatografías de suelo, climatología y geomorfología, entre otros. En el programa también participaron presencialmente la artista visual Claudia Müller, y la bióloga Constanza Monterrubio, con quienes dialogamos permanentemente. Cada uno desde su disciplina y experiencias.

Antes de participar en la residencia, estuve trabajando en torno a la agricultura urbana, entendiéndola como herramienta para el cuidado del espacio público y las relaciones comunitarias de barrio. Cambiando de escenario, en la residencia me pregunté por las comunidades, cuáles eran las relaciones e interdependencias de los distintos habitantes del bosque, la relación cultural con el bosque, así como los distintos paisajes y valores que se le otorgan a estos según su estado de conservación y desarrollo microbiológico de los suelos.

Tal como me enseñó la permacultura antes, en mis prácticas de agricultura urbana, los patrones de la naturaleza nos muestran la riqueza de la biodiversidad, expresando las funciones ecosistémicas que cada lugar ofrece (2). Entre los paisajes encontrados en Pehuén me llamaron especialmente la atención las praderas. La pradera es un paisaje que aparece en distintos lugares del bosque cuyo origen, en este caso, está en la actividad humana, ya sea por la extracción de madera para su comercialización (como es el caso de varios sectores al interior de la reserva), como por el despeje de árboles para instalar asentamientos. En Bosque Pehuén, los claros se componen de un primer estrato de vegetación con diversos tipos de hierbas ya consolidadas en el terreno. La mayoría son “especies pioneras”, es decir, especies que tienen una alta capacidad de colonizar suelos despejados, por su resistencia a climas extremos y a suelos con bajo porcentaje de microorganismos. Estas características también se pueden observar en terrenos de zonas rurales agrícolas que han sido abandonadas o despojadas de su función productiva; y en menor medida en terrenos eriazos urbanos que llevan años en abandono.

(2) Daniel Christian Wahl y Eva Calleja, Diseñando culturas regenerativas. (2020)
https://www.overdrive.com/search?q=466D9A64-3F6E-4FAE-A0F3-5EF0B058118D.

Así, como pasa con las praderas en general, las ubicadas en los sectores de conservación de Bosque Pehuén no tienen asignado un alto valor ecológico, pues no contienen entre sus habitantes especies de árboles nativos maduros como los Nothofagus ni patrimoniales como las araucarias. A pesar de no tener estas características consideradas relevantes en conservación, en las praderas sí podemos encontrar otras especies y que están colaborando con la recuperación de esos suelos. Efectivamente, si examinamos con atención, es posible ver un paisaje muy diverso de hierbas, pastos y cubresuelos regenerando un suelo que ha sido depredado.

Muchas de las especies que habitan en las praderas de Bosque Pehuén sólo pueden crecer allí, algunas están catalogadas como endémicas (3), como la Acaena pinnatifida, popularmente llamada “pimpinela”, otras son comestibles como la chaura (Gaultheria mucronata) y la frutilla silvestre (Fragaria chiloensis). Y, entre muchas de ellas, se extienden las propiedades medicinales con un alto valor biocultural para las comunidades que habitan estos territorios y que tienen prácticas ancestrales de recolección de estas especies.

(3) Daniela Mellado-Mansilla, Iván Díaz,  Javier Godoy-Güinao, Gabriel Ortega Solís, y Ricardo Moreno González.
“Bosque Pehuén Park’s Flora: A Contribution to the Knowledge of the Andean Montane Forests
in the Araucanía Region, Chile” Natural Areas Journal. (2018)

¿Por qué tienen las especies pioneras la capacidad de recuperar “suelos pobres”? Ya que aportan materia orgánica. De a poco, al cumplir su ciclo de vida, crean una gruesa capa de cobertura vegetal capaz de proteger el suelo de la erosión del viento y agua, aportando a la vez nutrientes. Es gracias a estas especies habitantes de “suelos pobres” que podemos tener la esperanza de que, en el futuro, puedan llegar a asentarse arbustos y árboles. En el presente, la pradera cumple una función ecológica fundamental para lo que vendrá.

En Bosque Pehuén me concentré observando en profundidad a la pimpinela. Me pareció que concentraba múltiples aspectos relevantes: no solo es una hierba presente en todas las praderas del bosque, sino además tiene la capacidad de dispersar sus semillas mediante la adherencia al pelaje de animales y ⎯como muchos hemos experimentado⎯ a la ropa, gracias a sus puntas con micro ganchos. Esto las hace muy molestas a los caminantes, que en gran medida intentan evitarlas.

¿Será esa molestia otra manera de proteger al suelo degradado?…me surgen varias reflexiones en torno a las relaciones emocionales que pueden asociarse a la sucesión ecológica en el paisaje de estas praderas. ¿El dolor que sentimos al pincharnos puede ser también el dolor del bosque al ser erosionado? Tal vez las pimpinelas sean así, «pinchudas», porque están resistiendo; se armaron de espadas para proteger y para colonizar.

A partir de esta interpretación biocultural uno podría preguntarse: ¿Se puede vivir el “dolor” del suelo que fue incendiado o depredado? ¿Cómo al pensar en este “dolor” podemos concientizar sobre la erosión antrópica de los bosques? La psicología aplicada a las plantas puede ser un enfoque interesante de explorar. Así como hay flores terapéuticas, donde el contexto y manera de crecimiento de la planta se usan para trabajar emociones y sanar, tal vez uno podría promover otras emociones, menos felices, para desarrollar la empatía por la naturaleza no humana.

Todo lo anterior me lleva a reflexionar sobre la jerarquía biocultural que existe entre los bosques, los pastos y nosotros los humanos, en una relación de inter-especies: ¿Cuál será nuestro parentesco con las pimpinelas (si es que lo hubiera)? ¿cuándo parte nuestra relación? ¿cómo llegaron o evolucionaron las pimpinelas para sacar provecho de los suelos degradados, la tala de árboles, la quema? (4). Y luego, ¿por qué en vez de estar buscando jerarquías, no buscamos cercanías entre las especies, relaciones a través del dolor?

(4) Donna J. Haraway, Helen Torres (Trad.)
Seguir con el problema: Generar parentesco en el Chthuluceno
(España: Consonni, 2016)

Emiliano de la Maza Iglesias. Diseñador Industrial Universidad de Chile. Asesor y educador en Ciudad Regenerativa SpA. Vecino y facilitador en Huertxescuela MSSA  

(2) Imagen 2 ©  Emiliano de la Maza I. para LOFscapes
(3) Imagen 3 ©  Emiliano de la Maza I. para LOFscapes
(4) Imagen 4 ©  Emiliano de la Maza I. para LOFscapes
(5) Imagen 5 ©  Emiliano de la Maza I. para LOFscapes
(6) Imagen 6 ©  Emiliano de la Maza I. para LOFscapes
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2021-08-26T00:00:20-04:00
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