LA BICIANIMITA Y SU HERENCIA ARTÍSTICA, ACTIVISTA Y LOCAL

Ciclo·rutas
León Duval Cortínez para LOFscapes
09.03.2021
(4) Anónimo, Bicianimita (2017) Visto en: https://www.westonweb.ca/ghost-ride-tonight/bicianimita_de_arturo_aguilera/
(3) Andrew hinderaker, Ghost Byke (2008) Visto en: https://mashable.com/2015/04/20/ghost-bikes/
(2) Cor Jairing, Provo (1965) Visto en: https://www.ciclosfera.com/provo-anarquia-bicicletas-blancas/
(1) Anónimo, Rueda de bicicleta (1913) Visto en: https://explorandoinstalaciones.blogspot.com/2016/12/artistas-y-ejemplos-de-instalaciones.html

La bicicleta es, desde su invención y popularización, una herramienta clave para la construcción de la cultura urbana contemporánea y con ello la interpretación de la ciudad. En este texto, específicamente, se abordará el uso de la bicicleta como símbolo —despojado de su función utilitaria— a través de cuatro casos acontecidos durante los últimos cien años: la Rueda de bicicleta de Duchamp, el Provo, las Ghost Bykes y las Bicianimitas; transitando desde lo artístico y autoral, un activismo político-trascendental más anónimo, orgánico y estrechamente vinculado a lo popular.

La bicicleta, desde su invención y popularización, ha sido un medio clave para la interpretación y transformación de la ciudad y, con ello, la construcción de la cultura urbana contemporánea. Sobre ella, la ciudad se comprehende como una sumatoria de situaciones y acontecimientos complejos y fluctuantes; una yuxtaposición de momentos que le va dando forma al espacio público, el principal escenario dialéctico, donde acontecen los actos y disputas de la sociedad. En definitiva, la bicicleta ofrece una perspectiva especial para vivir y construir este espacio, donde se materializan las voluntades colectivas de la ciudadanía y en donde se evidencian los colectivos impulsos que se acometen.

Como objeto, la bicicleta ha sido representada de variadas formas. Conocida es la obra de Marcel Duchamp, Rueda de bicicleta (1913), donde al posicionar una rueda sobre un taburete —objetos de producción en masa— le quita el sentido utilitario a ambos objetos para elevarlos a la cualidad de obra de arte (1). Otros ejemplos —y claras citas a la obra mencionada— son las instalaciones de Gabriel Orozco Cuatro bicicletas (Siempre hay una dirección) (1994) y Forever bicycle (2003) de Ai Weiwei; este último, de hecho, declara su relación con Duchamp y su obra en una entrevista con Tim Marlow el año 2019, definiéndola —de manera muy cálida— como un parentesco: “Duchamp is my relative” (2). Lo que interesa aquí, es el cuestionamiento a la institución del museo propuesta por el artista franco-estadounidense de principios de siglo XX. Llevar objetos domésticos al museo, hizo cuestionar las fronteras de exposición y manifestación de la obra artística. ¿Es posible tener y hacer arte fuera del museo, directa y activamente, para interpretar a la ciudadanía? ¿Es posible, entre otras cosas, trasladar sus anhelos y demandas al espacio público? Post-Duchamp, una serie de obras-acciones producidas desde la ciudadanía han permitido canalizar el sentir popular de un momento y representarlo en las calles. Son distintas manifestaciones y discursos con contenido político, artístico y religioso, entre otros, que han usado el objeto bicicleta como material de expresión.

(1) Readymade es definido por el MoMa como:
“Término acuñado por Marcel Duchamp en 1916 para describir objetos prefabricados, a menudo producidos en masa,
aislados de su uso previsto y elevados a la categoría de arte por el artista que los elige y designa como tales.
El término «readymade asistido» se refiere a obras de este tipo cuyos componentes
han sido combinados o modificados por el artista.” En https://www.moma.org/collection/terms/88
(2) “Pioneering artist Ai Weiwei speaks with Tim Marlow about his background,
influences and artistic agency at Frieze Masters Talks 2019”
(minuto 37:55 y minuto 00:44:56) en:
https://www.frieze.com/video/watch-ai-weiwei-conversation-tim-marlow

Provo, desplegado en la ciudad de Ámsterdam en Holanda (1965-1967), fue un movimiento político-artístico originado por el artista y activista Robert Jasper Grootveld, el escritor y anarquista Roel van Duijn y el activista y anarquista Rob Stolk. A través de una serie de acciones disruptivas y vanguardistas en la ciudad (Los Planes Blancos), desafió a la hegemonía capitalista, a la contaminación y al individualismo que derivan de ese modelo, y particularmente a la cultura del automóvil. Los Provo, dentro de otras acciones, popularizaron la bicicleta pintada de blanco como ícono de lucha urbana, en este caso, para enaltecerla como un vehículo limpio y de uso libre para la ciudadanía, un medio que desafía la propiedad privada y con ello, al capitalismo. Esta iniciativa, luego de confrontaciones y disputas con el oficialismo, se disolvió tras dos años de actividad. Posterior a Provo, sucedieron otros movimientos relativamente desacademizados y de corte artístico-performativo; como el Colectivo MAB de Montreal en Canadá, que en los 80s buscaron legitimar el espacio de las bicicletas en el espacio público, o el colectivo escocés Glasgow NVA, que en 2010 relanzó en dicha ciudad parte de Los (inconclusos) Planes Blancos. No fue sino hasta el 2003 que el estadounidense Patrick Van Der Tuin le dio un nuevo sentido a la propuesta de Provo. Las bicicletas de blanco se transformarían en las llamadas Ghost Bykes (Bicicletas Fantasmas) y representarían —de manera cruda y radical— la muerte de un ciclista por la imprudencia de un conductor. Las bicicletas, despojadas de su uso tradicional, se transformarían en uno de los más importantes íconos del activismo urbano, alineado con el giro de los discursos ciudadanos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI, en su radicalización, crudeza y transversalidad. Esta práctica ha logrado trascender fronteras, globalizándose como una causa colectiva, libre de la figura del autor y de los discursos particularizantes precederos.

Considerando este precedente, es posible entender que el año 2012 desembarcara en Chile la Bicicleta Fantasma para yuxtaponerse en significado y presencia a la Animita (3), produciendo lo que hoy se conoce como la Bicianimita. Esta práctica, que conmemora la muerte de un ciclista fallecido y denuncia las injusticias que propiciaron la desgracia, se inicia en nuestro país tras la muerte del ciclista Arturo Aguilera en la comuna de Providencia, en Santiago de Chile. Toda la historia y significado de la Bicicleta Blanca, con raíces anglosajonas y globales, de improntas activistas, políticas y artísticas (características profanas), se adhieren mediante un acontecimiento fatal y detonante a una práctica de raíces latinoamericanas, con impronta religiosa y popular (características sagradas). Se transforma —en el acto— a la Animita de un ciclista en una Bicianimita, pasando del santuario-capilla- templete al “artefacto icónico” (4).  De esta manera se hace evidente y se representa explícitamente el sentir de una comunidad —una postergada y traspuesta—enarbolando la memoria del fallecido y exigiendo una ciudad más democrática, más accesible y más justa (en cuanto a regulación), proyectando lo iniciado por Provo, Ghost Byke y, por qué no, por Duchamp. Así, a través de la aparición de la Bicianimita, no solo se transforma una práctica popular chilena, propia del espacio público —y tan antigua como la conformación de Chile (5)—, sino también se configura una práctica-otra que refleja y representa el devenir del arte público, ese que escapó del museo y que se asentó en la sociedad (subalterna) como un contra-monumento (6), para desde allí, replicar contra las formas institucionalizadas de hacer ciudad, y al mismo tiempo encarnar y corporeizar su duelo y su sentir.

(3) Para más información sobre la “Animita” y su significado:
Lautaro Ojeda y Miguel Torres. Animitas: Deseos cristalizados de un duelo inacabado (Santiago: LOM Ediciones, 2011)
(4) Para más información sobre el concepto de “artefacto icónico” se recomienda revisar:
Macarena González, Bicianimitas: Un análisis desde el giro icónico. (Tesis de Magíster)
Universidad Alberto Hurtado, 2017 y León Duval, Bicianimitas: Disposiciones para un nuevo monumento urbano,
(Tesis de Magíster) Pontificia Universidad Católica de Chile, 2020
(5) Si bien la práctica de la Animita remite a una serie de procesos de hibridaciones
y síntesis de aspectos culturales prehispánicos, como bien lo detalla Lautaro Ojeda
en sus diferentes trabajos e investigaciones,
no fue sino hasta la conformación de la república —a fines del siglo XIX— cuando esta se constituye
como una práctica particular y culturalmente asociada a la idiosincrasia chilena
que se desarrolla durante todo el siglo XX y hasta la actualidad.
(6) Sobre la desacademización del arte y sobre el rol que ha ido tomando la escultura pública
en la cultura existen muchas aproximaciones, pero, particularmente, este comentario se sujeta a lo elaborado por
Ignacio Szmulewicz en I. Szmulewicz, Fuera del cubo blanco. Lecturas sobre arte público
(Santiago de Chile: Ediciones / Metales Pesados, 2012),
Lucy Lippard en L. Lippard, «Mirando alrededor: dónde estamos y dónde podríamos estar.»
Blanco, Paloma, y otros. Modos de hacer. Arte crítico, esfera pública y acción directa, 51-71
(Salamanca, Ediciones Universidad de salamanca (2001)
y
Douglas Crimp en D. Crimp, Posiciones Críticas. Ensayos sobre las políticas de arte y la identidad.
Vol. 16
(Madrid: Ediciones Akal / Arte Contemporáneo, 2005)
y de la forma en que se concluye la Tesis de Magíster:
Bicianimitas. Disposiciones para un nuevo monumento urbano, antes mencionada.

León Duval Cortínez. Arquitecto UFT y Magíster en Estéticas Americanas PUC. Fundador de Espiral y Profesor UNAB, sede Viña del Mar.

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2021-03-04T19:51:57-03:00
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