ESTO TAMBIÉN PASARÁ. TACCONE CITTÀ EFFIMERA

Futuriza: Panorama y Materia
Carlos Hevia Riera para LOFscapes
12.08.2021
(1) Imagen 1 (2021) © Pablo Hassmann para LOFscapes / (2-3) Imagen 2 (2021) © Autor Carlos Hevia Riera para LOFscapes

ESTO TAMBIÉN PASARÁ. TACCONE CITTÀ EFFIMERA, el nombre del proyecto de la residencia artística (1) que me permitió salir al encuentro de una historia sorprendente y poco conocida. Nunca hubiese imaginado que sobre el árido terreno de la región de Basilicata encontraría rastros de una memoria común entre dos pueblos, en geografías tan distantes: la historia de Borgo Taccone al sur de Europa y esa historia del Chile que habito al sur de América.

(1) Proyecto de residencia artística financiado por el programa Capital Cultural Europea Matera 2019.
Llevado a cabo en la comuna de Irsina región de Basilicata, durante los meses de agosto a octubre 2019.

Lucania. Así se solía llamar la región de los grandes bosques de este sur europeo. Misma tierra que hoy lleva por nombre Basilicata en Italia. Territorio antiguo que pacientemente labrado por el orden de la cosecha anual ha sido despojado de una parte de su historia original.

Es importante saber que este paisaje no siempre ha tenido los colores del desierto. En el lugar que ocupan estas tierras abiertas a los elementos, solía haber un lucus —un bosque sacro. Verde quizás, gigantesco quizás, tanto como la Amazonía para el sur de América. Reserva natural que hoy se prende en fuego ante la acción de los insensatos para crear territorio yermo, explotado como este. Significativo resulta también preguntarse ante este paisaje:
¿Qué forma tendrá la naturaleza que heredaremos a los futuros pobladores de estas tierras al sur? ¿Dónde quedaron los ríos que corrían libres, los bosques siempre verdes y los cantos de los animales que inspiraron tantas veces antes las utopías de lo posible?

Breve y lejana se siente la historia de Borgo Taccone. Treinta años felices que pasaron rápido. Desde la reforma agraria al “boom” industrial italiano. Del paradigma de los ’50 a la promesa de los ’80. Un asentamiento planificado al detalle y construido para durar siglos, transformado en refugio temporal. Piedras apiladas que hoy se suman a la lista común de ruinas dispersas en todo lo ancho de la región.

“Porque de todo elemento el hombre es un creador” son las palabras del cantautor chileno Víctor Jara, asesinado por la dictadura de Pinochet en el año ’73 y que sorprendentemente son parte de la historia de Borgo Taccone. Muchos aún recuerdan la llegada en el ’77 de la Brigada Pablo Neruda, un grupo de artistas chilenos exiliados, muralistas que trajeron al sur de Italia más que solo los colores y el trazo de la revolución latinoamericana.

¿Somos nosotros aún los habitantes de Taccone? Fue una pregunta abierta hecha al desierto y a quienes habitan este sitio en el cuerpo o en la memoria. Una acción pública que permitió encontrar diez de los relatos íntimos que quedaban por contar en Borgo Taccone y que en su conjunto revelaron algunos de los silencios de la historia conocida. Relatos orales en su mayoría, anécdotas y testimonios, en definitiva, memoria pura que permite dilucidar el estado actual del proceso de habitar lucano.

¿Quiénes serán los futuros habitantes de Taccone? El pasado es acervo de los y las que soñaron con materializar aquí un estilo de vida único para el sur de Italia. El presente es complicado y se intenta explicar en las palabras de la generación que decidió dejar para el borgo un final abierto a la ventura de “lo natural”.

Ya se sabe; el bosque que dio vida al mito de la Lucania se ha evanescido, tanto casi hasta su extinción. De aquel pasado verde y frondoso queda poco más que el testimonio dibujado en los viejos mapas hechos para entender los territorios que describían a los antiguos imperios.

Retazos de aquella vida bajo la sombra de gigantes árboles se pueden encontrar y, con mucho esfuerzo, en los sectores altos de la zona montañosa del Pollino, lejos de los campos, donde los árboles hoy son ornamentos que acompañan los caminos.

Para los futuros habitantes, Taccone parece una página en blanco. Una oportunidad para colorear las formas del mundo agrícola con las texturas verdes del pasado remoto de la Lucania. Traer a la vida el bosque, los árboles y los animales que se necesitan para soñar, una vez más, la utopía que decidirán habitar.

Ir en busca del árbol imaginario y portarlo dentro. Tomarlo con los manos y sentir su peso sobre las cabezas. Recorrer con estos tubos de cartón unidos por tornillos metálicos las calles que recorrían años atrás los creyentes cristianos del patrono del pueblo, San Giuseppe Lavoratore.

De paglia fueron los muros del templo que sostuvieron el “Museo de lo efímero y de lo sacro”. Los mismos fardos amarillentos que un día conformaron su estructura, ahora vuelven a ser alimento de animales. Estos finos palillos que conforman los pesados bloques que estuvieron apilados en el centro de Borgo Taccone, son el producto despreciado de la extensiva industria del monocultivo del trigo. Palillos que cuando no se trabajan, arden amontonados en largas filas paralelas cada verano.

—19 de octubre, 2019—

Con el viento soplando las blancas velas de Donato Laborante, se dio la bienvenida al Museo de lo efímero y de lo sacro. El sábado 19 de octubre de 2019 —al mismo tiempo que en Chile estalla en fuego el despertar colectivo contra el sistema engendrado en la dictadura de Pinochet— en el sur de Europa se abría un espacio para abrazar el abandono y las utopías perdidas.

Desde las tres y hasta las siete de la tarde, los gruesos muros de paglia definieron temporalmente el límite entre el interior del oasis y el exterior del desierto. Bajo el sol y con los visitantes del Museo de lo efímero y de lo sacro como protagonistas, tuvo lugar una emoción muchas veces sentida pero nunca antes nombrada, que quedó escrita como lucusescencia. Una palabra universal a la medida de este sur. Lucusescencia es una emoción que brota natural, cuando no existe más ese lugar donde habitaban los recuerdos más queridos.

Este espacio fue sagrado porque nos pertenecía a todos y a todas y porque a través de las historias aquí reunidas se pudo entrar profundo en la vida de personas que se creían conocidas. Esta sala de paglia fue solo el contenedor de un recuerdo persistente, que perdurará ligado a la tierra a pesar de que la estructura que lo contuvo no exista más.

Un volumen techado marcaba el ingreso al lucus, al bosque sacro. En su interior la representación del oasis. Espacio creado por más de cien niñas y niños que trabajaron juntos para darle forma al antiguo paisaje de la Lucania. Allí el árbol cobró vida, gracias a la imaginación de quienes soñaron con volver a habitar Borgo Taccone.

Queda latente aún la acción de Angelo, un niño de 12 años, que sobre su máquina horquilla puso el cierre definitivo al edificio, movilizando las puertas de paglia que juntas sumaran más de 2.000 kilos en fardos.

El rito finalizó con el árbol en llamas, luego de ser cargado nuevamente sobre las cabezas hasta la tierra yerma. Fue esta explosión simultánea en Chile y en Italia el testimonio contemporáneo de una historia común entre ambos pueblos a latitudes lejanas. (2)

(2) Para conocer la historia completa de este proyecto de residencia artística,
puedes visitar el enlace al perfil de Facebook de Mundo Fau de la Universidad de Chile,
donde me invitaron a presentar en detalle la experiencia de la instalación. Ver: Aquí o Aquí

Carlos Hevia Riera. Arquitecto de la Universidad de Chile y Fotógrafo

(4) Imagen 4 (1977) © Tonino Catena para LOFscapes
(5-15) Imagen 5 (2021) © Carlos Hevia Riera para LOFscapes
 
El proyecto proponía desde su postulación la construcción de un fotolibro, el cual ya se encuentra disponible para revisar online en la plataforma Issuu a través del siguiente link https://issuu.com/carlosheviariera/docs/lucus_taccone_carlos_hevia_riera
Para obtener el libro físico, por favor contactarse con el autor a hola@carlosheviariera.com
REVISA OTRAS COLUMNAS DE ESTA SECCIÓN
2021-08-11T15:14:15-04:00
Go to Top