¿ES EL PAISAJE CHIILENO FOTOGRAFÍA?

El Campo Expandido
Verónica Aguirre L. para LOFscapes
26.03.2019
(1) Boulevard du Temple, Paris (1838) © Louis Mandé Daguerre

¿Es el paisaje [chileno] fotografía? Es la pregunta que me planteó Romy Hecht, nuestra co–fundadora y jefa de sección de Paisajes Tejidos, a partir del libro “Is Landscape…? Essays on the Identity of Landscape” de los editores Charles Waldheim y Gareth Doerty, como una excusa para expandir dicha discusión desde una mirada específica y local. La columna a continuación es parte de la reflexión expuesta a modo de charla para su curso, “Temáticas Sobre el Paisaje.”

Is [Chilean] Landscape Photography? Is the question Romy Hecht, the co-founder and chief editor of Paisajes Tejidos, asked me to answer, inspired in the book «Is Landscape …? Essays on the Identity of Landscape» by editors Charles Waldheim and Gareth Doerty, and as an excuse to expand this discussion from a specific and local perspective. The following column is part of my answer, exposed as a presentation in her course, “Temáticas Sobre el Paisaje.”

El término paisaje, previo a que se comprendiera como una profesión, una disciplina académica o un medio de diseño, fue categorizada en términos formales ‒mucho antes que la fotografía‒ como un género pictórico en la Real Academia Francesa (fundada en 1648), la cual creó una estricta jerarquía de temas distinguibles en las obras de los artistas. El género más elevado era la pintura histórica, le seguía el retrato, luego el paisaje y finalmente la naturaleza muerta. Los últimos eran considerados géneros menores debido a que eran considerados una mera imitación de la realidad, hasta que, a principios del siglo XIX, principalmente en Inglaterra y Francia, los líderes del Romanticismo se rebelaron en contra de las principales doctrinas pictóricas instauradas y elevaron la temática del paisaje, convirtiéndola en su causa central.

Si bien algunos pintores románticos utilizaron la cámara oscura (1) como un dispositivo de ayuda para sus dibujos, gracias a estudios recientes sabemos que tras anunciarse la llegada del daguerrotipo (2) en el año 1839, en la Academia de Ciencias de París, la historia del paisaje y la fotografía ha estado más relacionada de lo que podríamos esperar. Esto se explica en parte, porque Louis Mandé Daguerre –uno de los padres de la fotografía– como aprendiz de pintor en jefe de la Ópera de París, desempeñó labores asociadas al desarrollo de escenografías con especial interés en la disposición de los elementos naturales y los efectos de la luz, conformando paisajes teatrales y, luego, “dioramas” (3).Desde aquel entonces, el paisaje le entregó un lugar a la fotografía como medio y gran parte de su destino (4).

(1) La Cámara Oscura (término que deriva de «camera,» que en latín significa «habitación» o «cámara»​) es un instrumento óptico que permite obtener una proyección plana de una imagen externa sobre la zona interior de su superficie.
(2) El daguerrotipo es un tipo de fotografía sobre metal inventado por el francés Louis Mandé Daguerre (1787–1851). Especificamente consistía en una placa de cobre bañada en plata, expuesta ante la luz y revelada con vapores de mercurio, la cual sólo podía producir una imagen positiva, única y no repetible, que debía protegerse en un estuche cerrado.
(3) El diorama es un panorama o lienzo de grandes dimensiones con diferentes figuras pintadas por ambas caras y con el que, mediante juegos de luz en una sala oscura, se producen diversas imágenes y da sensación de movimiento.
(4) Doherty, G., & Waldheim, C. (2016). Is landscape…? Essays on the identity of landscape. London: Routledge.

Ejemplo de esto se encuentra en el desarrollo del “paisaje fotográfico,” que comenzó hacia 1850 en Gran Bretaña como una alternativa al trabajo de los acuarelistas. Toda una generación de fotógrafos, ávidos por conocer nuevos entornos, se dispusieron a ejercer en una época caracterizada por la exploración, colonización, desarrollo de nuevos asentamientos y, posteriormente, la creación de infraestructuras productivas. La cámara les permitía a los viajeros documentar el mundo científico y turístico, algo que se entenderá como un acto de control visual de aquello que desconocían para poder comprenderlo más fácilmente, ocultando o revelando vistas con deliberada intención. Así, pese a que las fotografías de tierras lejanas resultaban exóticas, las convenciones pintoresquistas de la época (5) despojaban al paisaje, en gran medida, de su carácter extranjero, transmitiendo un sentimiento de familiaridad, mostrándose poco amenzantes para el espectador victoriano (6).

(5) Bright, S (2005). Art Photography Now. New York: Aperture. [Capítulo: Paisaje,sin página). El pintoresquismo es la fase del movimiento artístico romántico que apareció́ en Inglaterra como una nueva manera de entender el jardín. Dando como resultado lo que se llamó el jardín pintoresco, que consistía en acentuar el carácter natural de los paisajes, principalmente mediante la irregularidad y la espontaneidad. Principios estéticos de la pintura del momento, que condicionan la mayoría de las imágenes fotográficas realizadas por los viajeros dentro de los códigos y convenciones propias de la época.
(6) Bright, S (2005). Idem

El continente americano, por su lado, no quedó exento de la influencia europea y el desarrollo de la fotografía. Sin embargo, especialmente en Estados Unidos, presentó un cambio en el paradigma: La dimensión del paisaje más extremo era, en muchos sentidos, más difícil de controlar; el refinado pintoresquismo, propio del período, resultaba inapropiado. Se presentaba a su vez como una tierra de no acabar, un paisaje en constante expansión, concretamente hacia el Oeste. A mediados del siglo XIX se produjo un gran avance ferroviario y se realizaron estudios geológicos. Muchos fotógrafos, como Timothy O ́Sullivan y William Henry Jackson, documentaron esos avances realizados, registrando las modificaciones y cambios introducidos en el paisaje. No todas las fotografías de ese tipo se hicieron con intención artística bajo los principios o convenciones pictóricas de la tendencia europea. Sino que, prioritariamente, se emplearon como un documento fuertemente ligado a los procesos políticos, territoriales, científicos y turísticos, incorporándose como un servicio necesario para los Estados.

En ese entonces, Chile, al igual que las nacientes repúblicas latinoamericanas decimonónicas, buscó una forma de representación colectiva a través de imágenes que sintetizaran sus rasgos esenciales. La dramatización o exaltación de la soberanía nacional necesitaba un imaginario para constituirse y nuevos medios de comunicación para expandirse. Por lo que el hecho de construir una serie de antecedentes históricos orientados a las campañas de promoción del país, a través de un despliegue artístico y publicitario, fue ciertamente significativo. En ese período, nuestro país tuvo un fuerte desarrollo económico como resultado de la explotación a gran escala del salitre en el norte y del carbón en el sur, y poco después, la del cobre, lo que atrajo a miles de aventureros y, por consecuencia, un importante intercambio cultural.

Entre los 1843 y 1850 llegaron cerca de 25 daguerrotipistas al país, itinerando en un recorrido desde Copiapó al norte, hasta Concepción al sur. Alrededor de ese período en Francia, específicamente el año 1854, aparecieron las cartas de visita, una técnica que implicó la reducción en un 90% del precio de cada impresión fotográfica, a diferencia del daguerrotipo, entregando muchas copias en papel, las cuales se comenzaron a guardar y ordenar en álbumes fotográficos. De este modo, desarrollar registros del estado del territorio nacional, se convirtió en la gran dedicación de fotógrafos y autores, es decir compiladores que podían ser tanto fotógrafos como editores nacionales o extranjeros. En Chile, entre 1880 y 1900 los fotógrafos sobrepasaron los 250, sin considerar un amplio margen de aficionados, cuya obra e identidad sigue siendo desconocida. La cobertura territorial alcanzó desde la ciudad de Tacna al norte –entonces chilena– hasta Punta Arenas, al sur. Desde entonces hubo más autores, creció la demanda y los precios se hicieron más accesibles (7).

(7) Rodríguez, H., Salgado, T.S, Fermandois, H.J., Duchens, M., & Museo Nacional de Bellas Artes (Chile, (2001). Chile a través de la fotografía, 1847-2010.Madrid: Fundación Mapfre. p.29.m

Para ese momento el vínculo entre la fotografía y las Bellas Artes no dejó de ser un tema relevante para Chile. Esta dualidad que en Europa y Estados Unidos originó polémicas, no fue relevante para el público chileno hasta fines del siglo. A pesar de que la fotografía de paisaje que aquí se expone sirvió a ideales y convenciones pictóricas específicas de una época, en su mayoría son una muestra de la historia, un retrato de gran parte de la herencia iconográfica nacional, y forman parte de la configuración evolutiva junto al propio proceso de transformación del territorio chileno. Esto responde a la pregunta inicial con certeza: el paisaje es fotografía, aunque claramente no solo fotografía. Y en Chile, al igual que en otros lugares del mundo, fotografías como las de Helsby, Deroche, Garreaud o Leblanc, por nombrar solo a algunos, construyeron a través de la selección, multiplicación y distribución de su obra, una idea de paisaje asociada al concepto de nación, la cual permea en nuestra cultura hasta el día de hoy.

(2) La Cañada de Santiago (1863) © Ernesto Charton (atribuido)
(3) Pagoda Island, China (ca. 1871) © John Thompson
(4) Brown Park Colorado (1872) ©Timothy O´Sullivan
(5) Marshall Pass, Westside, American Colorado (1881–1896) © William Henry Jackson
(6) Vía férrea cerca de la antigua “frontera” (ca.1906) © Biblioteca Nacional: Fotógrafo n/d
(7) Salto del Laja (ca. 1900)  © Fotografía Leblanc
(8) Calle Ahumada (ca. 1900) © Fotografía Heffer
(9) Paisaje del Sur. – Provincia de Llanquihue (ca. 1915) © Chile al Día: Álbum de Gráfico de Vistas de Chile, 1915–1920. Hume & Walker Editores. Biblioteca Nacional
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2019-10-29T17:59:02-05:00