EL PAISAJE RELIGIOSO DE ARMENIA

Paisajes Tejidos
Agustina Poggione G. para LOFscapes
11.05.2019
(1) Monasterio Geghard, provincia de Kotayk 2018 ©Agustina Poggione
(2) Monasterio Khor Virap, 2018 ©Agustina Poggione. Ubicado a los pies del Monte Ararat, a treinta kilómetros al sur de Ereván
(3) Monasterio Geghard, 2018 ©Agustina Poggione. Situado en un cañón en la comunidad rural de Areni, cerca de la ciudad de Yeghegnadzor en el marz de Vayots’ Dzor, al sur de Armenia.
(4) Monasterio Haghartsin, 2018 ©Agustina Poggione. En el Parque Nacional de Dilijan.

(5) Monasterio Haghpatavank, 2018©Agustina Poggione. Mirando al río Debed. Patrimonio Mundial desde 1996
(6) Monasterio Sevanavank, 2018 ©Agustina Poggione o monasterio de los Santos Apóstoles de Sevan es un monasterio armenio situado en una península del lago Sevan en el marz de Geghark’unik’

Armenia es un destino que intriga por su historia, impresiona por sus monumentos, pero, sobre todo, sorprende por lo variado de sus paisajes. Muchos de ellos apreciados por la fertilidad de sus suelos, capacidad productiva o posición estratégica, otros se valoran solo por su inusual belleza. A pesar de que no es un lugar fácil de recorrer ‒las carreteras son precarias, el transporte es complejo; y si no se habla armenio o ruso, es difícil hacerse entender‒ viajar allí es tan sorprendente como revelador.

Armenia is a destiny that intrigues for its history, impress by its monuments but, overall, it surprises you for the diversity of its landscapes. Many of which are valued for the richness of its soil, the productive capacity or strategic position, others, are appreciated just for its unconventional beauty. Even though it´s not an easy place to travel around ‒its routes are precarious, the transportation isn’t easy, and it is very difficult to interact if you do not speak Armenian or Russian‒ travelling there is as much surprising as it is revealing.

Pocas naciones tienen una historia tan antigua, compleja y atractiva como la de Armenia. Su paisaje refleja tanto los procesos de desarrollo, como la memoria y decadencia de una de las civilizaciones cristianas más antiguas del mundo (1). Aunque hoy en día Armenia es un estado constitucional secular, la religión cristiana ha desempeñado un papel muy importante en su historia, en su desarrollo social y en la identidad cultural de su pueblo. La necesidad de retiro y aislación que demandaba el culto cristiano medieval (a la que corresponde la iglesia armenia (3), llevó a los antiguos feligreses a explorar el territorio montañoso del Cáucaso, en búsqueda de sitios especiales, para fomentar la relación con la naturaleza de manera contemplativa, entendiéndola como formas existentes y salvajes que sobrecogen. Así, la extraordinaria colección de monasterios medievales (2) distribuidos por todo el país, reflejan una irrevocable relación entre sociedad, arquitectura y sistemas naturales, dando como resultado monumentales construcciones que en su reiteración configuran paisajes, únicos porque reflejan la identidad de la comunidad que los habita, pero transversales al construir el imaginario cultural del país.

(1) Destaca por ser la primera nación en adoptar el cristianismo como religión oficial en los primeros años del siglo IV (la fecha histórica tradicional es 301 DC).
(2) Declarados hoy Patrimonios de la Humanidad por la UNESCO con el fin de preservar y dar a conocer estos sitios de importancia cultural y natural excepcional.
(3) El gran complejo monástico de Echmiadzín en Armenia, que actualmente es la sede del Catholicós del mismo país (el papa armenio) y fue la primera catedral del cristianismo, se compone de varios edificios o grupos de edificios que datan del siglo IV. Posteriormente ha tenido numerosas reconstrucciones debido a guerras e invasiones: siglo V, VI, VII, XVII y desde el año 2017 hasta la actualidad.


Dentro de la impresionante variedad de complejos monásticos, los Monasterios Noravank, Sevanavank y Haghartsin (4) destacan por la riqueza del material de sus fachadas, proveniente de los entornos eco-geográficos únicos en que están insertos. El primero, ubicado en el nacimiento del cañón formado por el río Amaghu, posee paredes que están hechas de una piedra rojiza, rodeado por varios acantilados del mismo color y grutas naturales. El segundo, se erige en una isla (5) en medio del Lago Sevan (6); como su nombre lo indica, es conocido por sus rocas negras tipo volcánicas. Y el tercero, situado dentro del Parque Nacional de Dilijan, se construyó con una roca bastante similar al marfil. Por otro lado, parte del Monasterio Geghard, en la provincia de Kotayk, es de roca excavada. Al estar rodeado de quebradas, hace propia a la montaña adyacente a fin de esquivar el desfiladero natural. Esto determina a todo el complejo y, a su vez, permite el paso de una pequeña vertiente a su interior que alimenta los pozos del mismo conjunto.

(4) En armenio significa «águila voladora«, y se dice que debe su nombre a el águila se elevaba por encima de la cúpula cuando se consagró el monasterio. Visto en: <https://www.itinari.com/es/haghartsin-the-monastery-of-the-soaring-eagle-q1dp>
(5) Hoy en día no es una isla, sino una península; pues en 1910, durante la época de la URSS, se intervino el lago bajando su nivel de 95 m a 50 m de profundidad. El fin era utilizar esa agua para la irrigación y la obtención de energía hidroeléctrica. Como consecuencia se redujo el perímetro del lago, permitiendo hoy el acceso por tierra al monasterio.
(6) El nombre Seván significa «Van negro» en armenio, lo que se atribuye a una comparación con el otro lago del reino armenio histórico. Hoy corresponde al territorio turco, junto con el Monte Ararat.


A pesar de las diferentes fachadas, grados de conservación y la diversidad geográfica de estos monasterios armenios, todos se componen en base a varios edificios ‒levantados en distintas épocas‒ que representan los elementos clásicos del claustro: iglesia, capilla, torre y biblioteca. Mezclan los elementos de arquitectura eclesiástica bizantina (7) con elementos y materiales de cada región, otorgándoles una identidad específica, pero parte de un mismo lenguaje.

(7) Se inscribe dentro del marco del arte bizantino, y abarca un largo espacio de tiempo, que se inicia en el siglo IV y al que pone fin abruptamente la caída de Constantinopla en manos de los turcos otomanos en 1453. A pesar de que Armenia, intolerante respecto de Bizancio por cuestiones de fe religiosa, adoptó estas técnicas arquitectónicas para la construcción de iglesias y conventos.


Algunos están sorprendentemente bien conservados, otros, en ruinas. Algunos son altamente visitados, otros, casi olvidados. Independiente del estado de deterioro o valor estético de éstos, lo esencial es cómo la forma y la geometría de cada proyecto construyen una relación entre la adoración y retiro como programa, desde el medio físico que los rodea. En este sentido, el paisaje que se configura a partir de la construcción de los complejos monásticos armenios no tiene tanto que ver con la apariencia del templo en sí ‒pues son pequeños y muy sencillos, en términos arquitectónicos, cuando se comparan con las gigantescas y lujosas catedrales de Europa y América‒ sino con cómo responden a las diferentes situaciones geográficas y la disposición de sus partes en el territorio a favor de un ideal cultural y religioso.

Los paisajes religiosos de Armenia están llenos de lugares que encarnan la experiencia y las aspiraciones del culto cristiano medieval, transformándose en centros de significados culturales y en símbolos nacionales. En este sentido, el desafío contemporáneo es reconocer estos precedentes para intentar la invocación de una imagen cultural del paisaje, una imagen usualmente ligada demasiado firmemente a la «naturaleza» más que a los valores y sentimientos plasmados en el mismo. De hecho, en los ejemplos mencionados anteriormente, la naturaleza se presenta más bien como el campo de acción sobre el que la sociedad armenia ha transformado a lo largo de la historia los originales paisajes naturales en paisajes culturales, caracterizados no solo por una determinada materialidad (forma de construcción), sino también por la experiencia y las aspiraciones de construir una identidad nacional.

Agustina Poggione García es arquitecto y Magíster en Arquitectura del Paisaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

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2019-10-28T17:25:59-05:00