EL PAISAJE PROHIBIDO: RESTRICCIÓN DEL USO DE LAS PLAYAS DEL LITORAL PERUANO

Paisajes Tejidos
Daysi Cabada Silva. para LOFscapes
22.12.2020
(1) Playa de Máncora antes de la pandemia, Piura Perú © Daysi, Cabada S. para LOFscapes.
(2) Playa de Pimentel durante la pandemia, Lambayeque Perú © Daysi, Cabada S. para LOFscapes.

El gobierno peruano decretó la restricción de libre acceso a las zonas de descanso de arena o piedra y el ingreso al mar, basándose en evitar aglomeraciones para no poner en riesgo la salud de la población. Lo cual suena contradictorio a todo lo que los especialistas de la salud nos informan, pues no hay evidencia de alto contagio en lugares abiertos y ventilados. Las playas son el espacio público de recreación y deporte, presentan mayor dimensión, nos da salud mental y ofrece una convivencia segura, pero su veda contradice el aumento de aforo en restaurantes y centros comerciales.

¿Dónde podremos distraernos de manera segura y olvidar por un momento el confinamiento? El gobierno peruano decretó la restricción de libre acceso a las zonas de descanso de arena o piedra y el ingreso al mar, basándose en evitar aglomeraciones para no poner en riesgo la salud de la población. Solo es posible acceder de lunes a jueves, días laborables para los adultos y de clases virtuales para los estudiantes de los distintos niveles educativos. Así, las familias peruanas que tienen sólo los fines de semana para recrearse, deben buscar otras maneras para evitar que este aislamiento los siga afectando emocional y psicológicamente.

Se ha propuesto un sistema de fases para que progresivamente se vuelva a la normalidad. En Lima y el Callao, se implementó de manera inmediata, sirviendo este decreto como ejemplo para las demás ciudades. En lo que respecta al uso de la playa, se ha dejado a decisión propia de los gobiernos regionales y municipalidades del resto de departamentos en el Perú el destino de este espacio público, sin deslindarse de los protocolos sanitarios establecidos y mientras no afecte o ponga en riesgo a la población. El caso de las playas de Máncora en el departamento de Piura, han sido uno de los lugares turísticos más afectados por el cierre de sus playas, ya que su atracción y principal ingreso económico son los visitantes que cada año disfrutan de sus paisajes (ver imagen 1). Sin embargo, al no tener un protocolo de bioseguridad y de distribución de aforo, es inviable acceder a esta petición de cerrar el ingreso al mar. Otro ejemplo es el departamento de Lambayeque, donde los espacios públicos con mayor extensión son sus playas cercanas tanto en Pimentel, Puerto Eten, Santa Rosa, San José, Monsefú, etc. Las playas forman un circuito que es comúnmente aprovechado por los grupos ciclistas que cada fin de semana se reúnen para recorrerlas y realizar este deporte al aire libre. (ver imagen 2)

Entonces, en este momento nos preguntamos, si el congreso tomó en cuenta las graves consecuencias que trae consigo esta restricción. La playa no es solo un lugar de reunión, es también para hacer deporte y un espacio para la movilidad sostenible, a través de la bicicleta. Las playas en el departamento de Lambayeque se recorren fácilmente, con un máximo de una hora de viaje manejando, por lo que la bicicleta es actualmente una excelente opción durante la pandemia; se generan rutas por parte de los colectivos ciclistas para llegar a los balnearios sobre dos ruedas. (ver imagen 3)

La playa tiene un gran potencial en el contexto de crisis sanitaria, en la medida que se planifique su uso. En este sentido, sorprende que en Lima y el Callao no se está realizando ninguno de los proyectos en toda la Costa Verde —que une a varios distritos hasta La Punta, Callao— que sirven para el mantenimiento y habilitación de nuevos espacios cerca al mar; esta acción ha traído como consecuencia que existan áreas en abandono o en paro en su construcción. Si bien, permiten el deporte individual sin contacto dentro del mar, lamentablemente se niega el encuentro de las personas con sus familiares o amigos en un lugar abierto y seguro (ver imagen 4). Restringir el acceso a playas, en este caso, restringe la salud emocional.

En este contexto de limitación al acceso de las playas, lo que más  indigna es que los habitantes sí tienen permitido ir a los centros comerciales, dependientes en su mayoría de empresas extranjeras. Por lo cual nos preguntamos por los reales criterios que dan aumento de aforo y horario para la asistencia a estos espacios y que al mismo tiempo, da cierre a los balnearios.

Un posible referente para intervenir, controlar y ubicar accesos de ingreso y salidas en las playas es Salinas, Ecuador, donde se delimitan cuadrantes en la arena, con un aforo máximo de 6 personas por espacio delimitado. Hay restricciones para fumar, para el consumo de bebidas alcohólicas y alimentos preparados, el uso de mascarilla es obligatorio en todo momento e incluye una multa para quienes incumplan este protocolo de bioseguridad (1). Para Colombia, el Ministerio de Salud dio el protocolo de bioseguridad que consiste en delimitar la playa señalando linderos, ingreso y salida, y colocar áreas de desinfección de manos. A su vez, la Policía Nacional debe controlar el ingreso y salida de bañistas, las carpas o sillas deben tener una distancia de dos metros y se tiene un mecanismo de reserva para el acceso y uso de playa ayudando así al control del aforo y de quienes incumplan tales medidas (2). En el caso de Chile, se considera que las playas son de todos, estableciendo medidas para que la estadía de las familias sea la más segura. El uso de mascarilla es obligatorio salvo al ingresar al agua, se pide mantener 5 metros de distancia entre grupos, evitar deportes masivos, evitar compartir artículos de playa, elegir locales de comercio permitidos y evitar dejar basura en las playas. Se permite que la gente visite diversos balnearios para así evitar aglomeraciones y disfrutar de lo que ofrece el paisaje (3).

(1) David Cruz, Control y campañas de prevención en las playas que recibieron turistas el fin de semana (El Universo, 2020).
(2) Claudia Cuéllar, Protocolo de bioseguridad para playas (Minsalud, 2020).
(3) Julio Isamit, Paula Daza y Virginia Reginato, Plan playa segura (Gob.cl, 2020).

Todas estas acciones tomadas en los diferentes países de Latinoamérica debieran ser re-consideradas en el Perú, pues son referentes válidos para mejorar el acceso y uso de las playas. El trabajo ahora de nuestros gobernantes es tomar las recomendaciones y ver otras maneras de convivencia para nuestra nueva normalidad. Las decisiones tomadas nos hacen preguntarnos: ¿estarán realmente capacitados y orientados sobre cómo hacer una adecuada gestión urbana? Los ciudadanos, ahora más que nunca, necesitamos espacios públicos donde poder liberar ansiedades, cuidar nuestro estado físico y a la vez sentirnos a salvo. Los parques zonales, patios o parques dentro de colegios sin uso, centros de esparcimientos privados o públicos, alamedas, las acequias y ríos que pasan por nuestras ciudades, pueden ser la solución. Con un debido mantenimiento y estrategia de alianzas, pueden servir para distribuir a la población en ambientes abiertos para disfrutar fuera del confinamiento.

Daysi Cabada Silva. Arquitecta y voluntaria en colectivos urbanos. Colaboradora en proyectos arquitectónicos en el estudio AGA ARQUITECTOS.

(3) Ciclistas en ruta hacia Playa de Pimentel durante la pandemia, Lambayeque Perú © Daysi, Cabada S. para LOFscapes.
(4) Playa de Barranco antes de la pandemia, Lima Perú © Daysi, Cabada S. para LOFscapes
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2020-12-21T17:50:33-03:00
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