EL ACCIDENTE: PERCEPCIONES DE AUTOPISTA

El Campo Expandido
Melissa Ferreira para LOFscapes
08.10.2019
(1) Bitácora de Autopista ©Melissa Ferreira H. para LOFscapes.

Mirando por la ventana de algún vehículo a gran velocidad, pareciera que la sucesión de formas y colores que se precipitan en la horizontal, nos introducen en una especie de hipnosis, de letargo. Las vistas se nos muestran a través de ese encuadre como si éstas, a su vez, fuesen pantallas donde la información es constantemente actualizada, donde todo sucede simultáneamente. ¿Cómo ha cambiado nuestra forma de percibir, la constante aceleración de las vías que transitamos? ¿Cómo enfrentarse perceptualmente a un paisaje que ya no es solamente físico, sino también de información virtual?

The accident: Highway Perceptions

Looking through a car’s window, multiple shapes and colors fall horizontally, guiding us into sort of hypnosis or numbness. These views articulate the space as in a screen, where the information will be constantly updated, and where everything will happen simultaneously.

How has constant acceleration changed our way of seeing? How could be faced a landscape that is not purely physical anymore, but also data?

“Sí, tenía que ser así, no era posible que eso hubiera terminado para siempre. […] y se corría a ochenta kilómetros por hora hacia las luces que crecían poco a poco, sin que ya se supiera bien por qué tanto apuro, por qué esa carrera en la noche entre autos desconocidos donde nadie sabía nada de los otros, donde todo el mundo miraba fijamente hacia adelante, exclusivamente hacia adelante.”

Extracto de “La autopista del sur” de Julio Cortázar

La “Autopista del sur” de Cortázar nos inserta en un escenario estancado, en un embotellamiento de grandes proporciones, que en la ficción durará meses. Al comienzo, agobiará a cada uno de los personajes, pero con el paso del tiempo y de la aparición de un instinto de supervivencia, la ruta se trasformará en un espacio de intimidad, de encuentro. Hasta que las filas de autos comienzan a avanzar y cada uno vuelve a conectarse al ritmo de la carretera.

La velocidad y la sensación de su incremento desmesurado es una experiencia que podría definir hoy nuestra forma de percibir el entorno, y no solo porque existen espacios exclusivos para el tránsito como autopistas, aeropuertos, supermercados, estacionamientos, o cómo definiría Marc Augé (1): no lugares, en donde se tiende a acelerar el flujo de los cuerpos que las circundan en beneficio de la eficiencia. Sino también, porque existe un catálogo de dispositivos tecnológicos que, en el cotidiano, media el contacto con el entorno y distribuye datos e imágenes bajo la misma lógica del tránsito y la aceleración. Registramos y compartimos información casi instantáneamente en redes que no conocen fronteras y que, por tanto, otorgan la ilusión de estar presentes en muchos lugares a la vez y de forma cada vez más directa (2). A la experiencia en estas autopistas se le demanda cada vez más inmediatez, con la misma intensidad —y quizás con más— que a los lugares físicos de tránsito.

(1) Marc Augé. Por una antropología de la movilidad (Barcelona: Gedisa, 2007)
(2) Ana M.ª Moya Pellitero. La percepcion del paisaje urbano. (Madrid: Biblioteca Nueva, 2011)

 

Lo que provocaba un accidente de carretera, es decir el estancamiento, hoy se experimenta cada vez que se caen los sistemas operativos, cada vez que la conexión a Internet falla; y la frustración, nos invade. Y se puede sentir la colisión cuando despegamos la mirada de la pantalla y observamos al otro. Así, la narración de Cortázar se actualiza y nace su homólogo en una autopista que ya no es solo la de cemento.

La latente sensación de aceleración logra develarse —la mayoría de las veces— solo en lo abrupto de experimentar la detención. En ese mismo estancamiento comencé a definir cuáles eran las formas en las que, personalmente me enfrentaba al paisaje urbano y cómo los dispositivos —de comunicación, movimiento, entre otros— que utilizo, determinaban mi percepción.

La Autopista del Sol (3), es una ruta, lugar de estudio y superficie sobre la cual comencé a investigar la forma en la que mi mirada se desplaza por estas vías. Como carretera, ésta se proyecta entre mi lugar de residencia y el centro de la ciudad de Santiago, núcleo administrativo, comercial, financiero y cultural de toda la Región Metropolitana. Peñaflor es de las denominadas “ciudades satélite,” una pequeña área en la periferia caracterizada por sus crecientes zonas habitaciones; en donde, numerosos cuerpos se desgastan a diario intentando conectarse con el núcleo, intentando confluir. Entre terminales y paraderos, buses interurbanos están atochados de estos pasajeros que, somnolientos, esperan llegar desde sus casas a sus trabajos y viceversa, en el menor tiempo posible. Sin embargo, las casetas de los peajes colapsan y estas vías que pretendían ser de alta velocidad, se detienen.

(3) La autopista del Sol es la denominación de la autopista chilena de peaje que recorre las regiones de Valparaíso y Metropolitana de Santiago, en el Valle Central de Chile, desde Santiago hasta San Antonio.

 

Y observo desde la ventana de ese asfixiante bus, que el paisaje que antes se actualizaba a cada segundo comienza a volverse incómodo; incómodo por su definición como imagen, incómodo por su indefinición como paisaje. Se articulan en primer plano eriales, zonas vacías y otras destinadas a la agricultura, espacios pensados para futuras construcciones, bordes, periferia, animitas; en el zanjón de la aguada, construcciones temporales bordeando la canalización. Se dibujan también cuerpos antes invisibilizados. Los observo; y en mi intento por definir, por posicionarme allí, surge una investigación material, un intento por reclamar esta experiencia en la autopista como paisaje.

Me propuse entonces, armar una especie de Bitácora usando diferentes formas de acercarme a la Autopista. El proceso comenzó con una desenfrenada recolección de todo tipo de imágenes digitales, algunas encontradas en plataformas de navegación satelital y otras en redes sociales. Además de videos y fotografías que les pediría a personas que viajaban a diario por la autopista de sol. Mi celular, que siempre acompaña, sirvió para sumarme a estos registros en mis recorridos cotidianos. Almacené toda esta información hasta colapsar su memoria, hasta que el límite de la virtualidad y la monotonía de esos registros activaron la necesidad de articular todo el material.

¿Como poder materializar esta multiplicidad de vistas? Serían necesarias capas. Capas de información que dialoguen en superficies pictóricas y que se articulen en un artefacto que indague en la experiencia del recorrido, uno con baches y áreas de silencio.

Investigué cómo las reflexiones sobre “el ser en el mundo” tienen estrecha relación con cómo cada cultura se relaciona con el paisaje y la forma en que se construyen estas nociones desde la visualidad y las prácticas artísticas. En el caso de China, por ejemplo, el desarrollo de las practicas del Daoísmo determinaron el tipo de relación y la disposición que se debía tener frente al paisaje. El concepto con el que se definirá en primera instancia el entorno es el de fēng jıng 風景 (wind + scene) (5). A esta “escena del viento” se accede a partir de la exploración perceptual, del estar en una situación.

(5) Van Thi Diep, “The Landscape of the Void: Truth and Magic in Chinese Landscape Painting,” Journal of Visual Art Practice 16, no. 1 (2017): 77-86.

 

Ahondé en el formato de rollo de mano clásico de la pintura de paisaje en oriente (4). Este, permitía a los artistas explorar en cuestiones que iban más allá de la representación del paisaje tradicional. Les permitió investigar con mayor libertad sus modos de percibir el entorno. Muchas veces se pretendía narrar un viaje o simplemente eran intentos por traducir la experiencia de estar en el lugar. Con tales fines, lo que proponían estos paisajes era establecer un foco móvil, es decir, no se regían por una perspectiva única, sino se constituían a partir de diferentes puntos de vista, que se superponen, dialogan o se silencian en la horizontal. En este contexto, los rollos de mano, además de ser un soporte, serían la manifestación de un paisaje.

(4) Mary Tregear. Arte Chino. (Barcelona: Ed Destino, 1991)

 

Haciendo uso de este formato, el resultado en mi trabajo fue en parte pantalla, en parte recorrido e intento de paisaje en carretera. Un artefacto retroiluminado que invita a quien observa a manipularlo, a desplazarse por la superficie pictórica a su tiempo. Así, el recorrido se activa con la acción de cada cuerpo que observa y en un tiempo subjetivo. La horizontalidad y la sucesión, presentes en el propio formato, se ven interpeladas por lo accidentado de la materia que se acumula en capas, las que en áreas hacen imposible ver la luz que retro-ilumina la superficie, pero que en otras se diluye en zonas de ausencia, descansando en el blanco led. La mirada se desplaza con torpeza sobre un formato que aparentemente invita solo a avanzar. En vez de un punto de fuga en el que se extingue el paisaje, capas se superponen para atribuir profundidad. Cada pincelada va dialogando con la que sigue. Así también con el vacío propuesto en ciertas zonas, que exentas de pigmentos, se transforman en elementos claves dentro de la composición, invitando a la pausa y al descanso dentro de estos espacios sin información.

Indagar en cómo percibimos lo que nos rodea en la era del GPS, pareciera ser relevante. Navegamos la ciudad a través de las pantallas de nuestros celulares, donde compartimos y vemos información que se actualiza constantemente. Pareciera ser también necesario insistir y preguntarse por cómo habitar estos trayectos, cómo son los flujos de nuestros cuerpos por la ciudad y cuál es la relación de este movimiento con la navegación mental en planos virtuales, desde la información. ¿Se disocia la mente del cuerpo?

Melissa Ferreira Henríquez. Artista Visual. Egresada de Licenciatura en Arte en la Pontificia Universidad Católica de Chile (2018). Es miembro fundadora de la colectiva Un Lugar, organización de producción artística e investigación que indaga en nociones de territorio y paisaje en su actual contexto geopolítico.

Melissa-ferreira.com

 
(2) Bitácora de Autopista ©Melissa Ferreira H. para LOFscapes.
(3) Detalle: Bitácora de Autopista ©Melissa Ferreira H. para LOFscapes.
(4) Googling Earth, Vista de la exposición en Galería Arte Espacio ©Melissa Ferreira H. para LOFscapes
(5) Bitácora de Autopista y Googling Earth, vista de ambas piezas ©Melissa Ferreira H. para LOFscapes.
(6) Detalle al rollo de mano en Googling Earth ©Melissa Ferreira H. para LOFscapes.
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2019-10-28T17:26:50-05:00