DOS MAPAS DE CHILE DE CLAUDIO GAY, 1841 & 1854

Paisajes Tejidos
Bárbara Maldonado Münzenmayer para LOFscapes
19.11.2019
(1) C. Gay, Atlas de la Historia Física y Política de Chile (botánica e historia) (Santiago: Cámara Chilena de la Construcción, 2010, pp.XVII) / (5) Claudio Gay, Mapa de Chile levantado de órden del Gobierno de esta República (1854) – © Mapoteca biblioteca nacional digital

En Chile del SXIX existía una clara agenda gubernamental respecto a la utilización de la representación del paisaje como forma de crear una identidad nacional. La presente columna analiza el caso específico de dos mapas de Chile creados por Claudio Gay, desplegando temáticas en torno al origen del imaginario de país como un total, de los símbolos de paisaje nacional y las ambiciones de expansión imperialista propios de la época, exponiendo la condición dual de la representación: son tanto plano como mapa.

In the Chile of the 19th century there was a clear government agenda regarding the use of landscape representation to create a national identity. This column analyzes the specific case of two maps of Chile created by Claudio Gay, deploying themes around the origin of the country’s imaginary as a whole, the symbols of the national landscape and the imperialist expansion ambitions of the time, exposing the dual condition of representation: the drawings are both planimetry and map.

El arribo de Claudio Gay a Chile en 1928 ocurre en el contexto de una nación recientemente independizada, en formación y con opiniones divididas respecto a su futuro. A los gobernantes y la elite de la república les urgía conocer y difundir el territorio nacional a la población. En sus propias palabras: “Entonces, ni siquiera existían mapas medianamente aceptables; poco se sabía de la situación exacta de las ciudades y puntos geográficos de importancia; nadie había estudiado sistemáticamente las especies naturales; y, menos aún, preocupado de las características geológicas o de precisar adecuadamente las condiciones climáticas de los ambientes en que comenzaba a desenvolverse la república” (1).

(1) C. Gay, Atlas de la Historia Física y Política de Chile (botánica e historia)
(Santiago: Cámara Chilena de la Construcción, 2010, pp.XVII)

Gracias a una carta dirigida a Diego Portales, la labor de Claudio Gay para el gobierno comenzaría en 1930, con la intención de entregar conocimientos y herramientas para fines económicos, militares y científicos, pero también con una agenda política: “en el siglo XIX la elite chilena no sólo dominaba el presente, además, protagonizaba el pasado de la nación, su obra, que a través de la construcción de su historiografía ayudaba a consolidar” (2). En este sentido, escribir una historia de Chile oficial, que reuniera también cartografías, especies y elementos del medio natural, cumpliría la función de unificar a la población otorgándole un mismo pasado y lugar de pertenencia.

(2) C. Gay, Atlas de la Historia Física y Política de Chile (botánica e historia)
(Santiago: Cámara Chilena de la Construcción, 2010, pp.xlix)

En este contexto, el Mapa de Chile de Claudio Gay significó un quiebre respecto a los métodos de representación cartográficos anteriores, ya que el naturalista poseía nuevos conocimientos y herramientas para trazar y delinear el territorio, junto con financiamiento estatal y motivaciones personales que le permitieron recorrer el territorio de manera exhaustiva.

La primera diferencia que existe con registros pasados, es que el Mapa de Gay (imagen 1) posee una orientación norte-sur. Los mapas precedentes (imágenes 2 y 3) combinaban vistas en elevación y planta para poder representar en dos dimensiones las diferencias de altura. Consecuentemente muchos se presentaban con el oriente hacia arriba, de manera que la representación del relieve no tapara parte del territorio detrás del accidente geográfico (imagen 4). Esta representación de tipo elevación y su registro a través de expediciones focalizadas en lugares específicos, producía mapas-fragmento. Por el contrario, el mapa del naturalista es el primero en que registra el territorio en su totalidad, propagándose la imagen de Chile como angosto, vasto y largo. Así, se pasa de un entendimiento del territorio horizontal a uno vertical (3), donde el océano y la cordillera se encuentran a lo largo del territorio a muy cortas distancias. Estos dos grandes elementos, agua y montaña, al mostrarse continuos se convierten en símbolos de la nueva patria. Incluso estarán presentes en muchas de las pinturas del país en formación. Dichas repercusiones son razón por la cual el mapa de Gay se vuelve fundamental dentro del encargo emitido por el gobierno para unificar a una población dispersa en diferentes escenarios territoriales.

(3) A. Nuñez, E. Aliste, Á. Bello, M. Osorio, Imaginarios geográficos, prácticas y discursos de frontera.
(Santiago: Instituto de Geografía Pontificia Universidad Católica de Chile. 2017 pp.209)

En segundo lugar, la rigurosidad con que se elabora este Mapa y los métodos científicos empleados, presentan ante el observador una representación de mayor fidelidad a la realidad que los anteriormente elaborados, facilitando la intervención del territorio. Respecto a esto, Edward Casey establece una diferencia entre la pintura del paisaje y los mapas, recalcando que estos últimos nos ayudan a orientarnos en el mundo práctico. Mientras que la pintura nos ofrece un entendimiento de la belleza y lo sublime, el mapa llama a una acción sobre el territorio (4). En ese sentido, se podría interpretar que el mapa de Claudio Gay incentiva a una apropiación del territorio, ofreciendo la ilusión que los terrenos son más accesibles debido a la rigurosidad del registro.

(4) E. S. Casey. Representing Place: Landscape Painting and Maps.
(Minnesota: University of Minnesota Press, 2002, pp.xiv)

Este incentivo que produce el nuevo mapa va en consonancia con un sentimiento imperialista en el hombre de la época, donde Claudio Gay no es la excepción. Gay toma en consideración la posibilidad del gobierno chileno de apropiarse de la Patagonia y envía una carta al Ministro de Hacienda desde Francia sugiriendo una segunda versión del Mapa de Chile que la incorpore (imagen 5).  Al momento de trazarse el segundo mapa, este territorio aun no era conquistado por la nación chilena y la cartografía, que mostraba una aspiración, sería decisiva para establecer acuerdos respecto al conflicto limítrofe entre Chile y Argentina en el futuro.

Respecto a la representación del paisaje como recurso de los imperios, J. T. Mitchell escribe que estos se mueven en el espacio como una manera de moverse hacia adelante en el tiempo, la perspectiva que se abre no es solo una escena espacial, sino también un desarrollo y explotación proyectados en el futuro. Esta expansión esta típicamente acompañada por un interés renovado en la representación del paisaje natal, “la naturaleza del centro imperial” (5). De esta forma, Claudio Gay, en su segundo mapa no solo representa un Chile que es, sino un Chile que quiere ser.

(5) W. J. T. Mitchell. Landscape and Power.
(Chicago: University of Chicago Press, 2002, pp.17).

Pero ¿son entonces estas cartografías mapas o planos? “Un plano se hace para determinar justo lo que nombra: un plan, una idea, un proyecto (…) que ocurrirá eventualmente. Su finalidad se agota en una serie de indicaciones gráficas para concretar un plan futuro. (…) El mapa presupone un recorrido, una observación cuidadosa del terreno —instrumental y dirigida, si se quiere, pero detenida, detallada y rigurosa. (…) Mapear es discernir y seleccionar: no todo cabe en un mapa, solo aquello que queramos recordar, recorrer, es decir: revivir” (6).  En este sentido, en los mapas de Gay se presenta la dualidad: una selección e intención al momento de mapear un territorio, junto con un plan: el proyecto de nación.

(6) E. Betancourt. Entre el mapa y el plano.
(Sitio web: Arquine, 15mar 2014)


Bárbara Maldonado Münzenmayer.
Arquitecta y Magíster en Arquitectura del Paisaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Extrae el tema de esta columna de un ensayo realizado en el curso “Historias de la Arquitectura del Paisaje” (2017) de las profesoras; Gloria Saravia y Camila Medina. Junto con contenido abordado en el curso “Historia de Chile del SXIX” (2016) por el profesor Rafael Sagredo.

(2) José Toribio Medina, Planta y descripción del Valle de Aconcagua (1852-1930) – © Mapoteca biblioteca nacional digital
(3) José Antonio Manso de Velasco, Descripción del obispado de la Concepción y derrotero general de la visita que hizo el S. Presidente Dn. Joseph Manso de Velasco el camino colorado es la derrota que hizo dicho presidente. (1737 – 1744) – © Mapoteca biblioteca nacional digital
(4) José Toribio Medina, Tabvla geographica regni Chile Studio et labore P. Procuratoris Chilensis Sociatatis Iesur. (1852-1930) – © Mapoteca biblioteca nacional digital
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2019-11-19T02:06:05-03:00