CREAR SIN POSEER · EL CULTIVO DEL TÉ Y EL TRABAJO DE LA ARTISTA CHILENA ANGÉLICA PÉREZ GERMAIN (1972-2010)

El Campo Expandido
José Quintanilla Ch. y Camila Romero I. para LOFscapes
19.05.2020
(1) Composición de 150 x 110cm realizada con 130 bolsitas de té desplegadas y teñidas, montadas sobre arpillera y cocidas entre sí con el propio hilo que traen las bolsitas. © jq/ (2) Fragmento © jq /(3) Escorzo © jq / (4) Tintura de té sobre papel de arroz montada sobre bastidor de madera de 22x27cm (2004) © jq

Si bien su origen puede ser una leyenda, lo cierto es que las más de 3000 variedades de té que existen actualmente en el mundo, derivan de una sola especie: la Camellia sinensis. Es este origen el que hizo que Ángélica viera en el Té un verbo de unidad que le permitió entrar en el ADN de todos los chilenos. Reconoció este elemento como el común denominador de Todo un Pueblo y por eso lo usó incansablemente como materia de su arte. Deseó conocerlo desde su raíz y en este periplo mental y físico se internó por montañas donde siempre le salían al encuentro mujeres quienes le invitaron a cosechar junto a ellas.

Paisaje productivo: del arbusto al agua hirviendo

La leyenda cuenta que hace más de 5000 años, el Emperador Shennong –conocido como el padre de la agricultura y medicina China– estaba sentado bajo un árbol silvestre hirviendo agua, cuando una brisa hizo que unas hojas del árbol cayeran en su taza. Al probarlo, le gustó y tras descubrir sus propiedades medicinales, prontamente se popularizó por toda China y más tarde por el resto del mundo (1).

(1) Ver Encyclopædia Britannica, History Of The Tea Trade (Mayo 2020) en
<https://www.britannica.com/topic/tea-beverage>.

Si bien su origen puede ser una leyenda, lo cierto es que las más de 3000 variedades de té que existen actualmente en el mundo, derivan de una sola planta: la Camellia sinensis. Es un árbol persistente del que se conocen dos sub-especies nativas: la sinensis, proveniente de China, y la assamica, comúnmente encontrada en la India (2). Hoy en día, sin embargo, su plantación comercial se da en distintas latitudes y continentes, existiendo tres factores incidentes en el cultivo: el clima, el suelo y gente disponible para la cosecha.

(2) Ver Encyclopædia Britannica, Tea Production (Mayo 2020) en
<https://www.britannica.com/plant/tea-plant>.

Las plantaciones se dan en climas tropicales y subtropicales que sean cálidos y húmedos, ya que las temperaturas y humedad afectan la calidad del producto y la productividad de las plantas, lo ideal son días largos que aporten luz a las hojas, noches frescas y abundante lluvia –no con tanta humedad y repartida en el año, evitando estaciones secas. Esto es si se quiere un año de producción corrido y sin etapa de dormancia (3).

(3) Ver Palais des Thés, La Plantation de Thé  (Mayo 2020) en
<https://www.palaisdesthes.com/fr/comprendre/plantation-de-the/>.

En cuanto al suelo, la Camellia sinensis necesita suelos ácidos y bien drenados, ya que a diferencia de otros cultivos –como por ejemplo el arroz– no tolera bien el agua estancada en sus raíces. Por esto mismo, y dado que no necesita una gran profundidad de sustrato (aproximadamente 4m), es que se da bien en terrenos en pendiente, donde el agua se desliza rápidamente. Sumado a lo anterior, si bien se pueden cultivar desde los 0 a los 2500m de altura, el mejor té crece en tierras altas (4); variedades como el Darjeeling o el Ceylán son algunos ejemplos de esto.

(4) Ver Encyclopædia Britannica, Tea Production (Mayo 2020) en
<https://www.britannica.com/plant/tea-plant>.

Originalmente, la planta del té es un árbol que puede llegar a los 15-20m, sin embargo, en los cultivos con fines productivos se mantienen como arbustos que no superan 1.20 m para facilitar su cosecha. Para obtener un producto de cierta calidad, se requiere un proceso de selección particular, lo que prácticamente exige que la cosecha sea a mano –se requieren unas 4 ó 5 personas por hectárea. A grandes rasgos, existen tres tipos de cosecha, entre las que varían la calidad del producto obtenido y la capacidad de la planta para regenerarse. Aspectos como éstos, hacen que la mecanización de la cosecha sea muy difícil si se quiere obtener calidad. En Japón, por ejemplo, debido a la falta de gente disponible, se ha logrado implementar el uso de máquinas pero con un alto costo, lo que hace que en general el trabajo de los cosechadores sea imprescindible. (5)

(5) Ver Palais des Thés, Des Récoltes Mécaniques d’une Haute Précision (Mayo 2020) en
<https://www.chercheurdethe.com/-cat-/de-la-plante-a-la-tasse/cueillette/>

Paisaje doméstico: del té al agradecimiento

Desde el año 2003 nos acompaña [ a José y a su familia] una obra de Angélica Pérez situada siempre en un lugar destacado en las diversas residencias que hemos tenido. Se trata de un gran lienzo realizado con 140 bolsitas de té, cuidadosamente desplegadas, teñidas y minuciosamente cosidas en una arpillera utilizando la misma pitilla que viene con la bolsita de té.

Para Angélica, el Té era un verbo que le permitió entrar en el ADN de los chilenos. Reconoció este elemento como el común denominador de Todo un Pueblo.

Gracias a la intensidad y cuidado puestos en el trabajo con este elemento, hemos tenido la oportunidad de asistir al momento litúrgico en que lo banal es sacralizado. Lo doméstico es una dimensión, un punto de partida, un origen que recorre su obra. Ha sabido recoger, con cortesía, con respeto, incluso con cierta veneración, una realidad corriente; o mejor dicho el lado más potente, por su cercanía, de la Realidad. En esta cercanía y más allá de una manipulación curiosa de tintes, hilos y papeles existe encerrado un tiempo… el resultado de lo que queda después de una larga evaporación; y “lo que queda” no es precisamente residual sino substancial y es lo que en definitiva me gusta llamar “materia.” Esto importa porque cuando el origen se encuentra con la materia aparecen todas las dimensiones de aquello que se tiene entre manos.

Por el modo con que Angélica operó el material que escogió para trabajar, su obra adquirió algo mítico, tejiendo una red que envuelve todos los fenómenos que este material suscita (desde la ceremonia del té, la caligrafía, la construcción… el zen) para luego producir un principio de división de estos fenómenos, apartándolos de usos y significados habituales, incluso, de resonancias domésticas, pero sin llegar a apartarse de éstas.

Este principio de división consiste en un cálculo o rigor para establecer formatos, medidas, variaciones, en una tensión radical y contundente entre la obra total y la unidad material con que trabajó: el saquito contenedor de té. Una cosa en cada una de sus manos y la obra realizándose cuando estas manos van a reunirse. Costaba pensar que hubiera experimentación en sus trabajos. Había juego, pruebas, divertimento; lo que habla bien de la salud de éstas. Pero en ellas no se va “a ver qué va a pasar,” porque mientras pasa la obra ya es, sin soporte, pero consumada, al fin y al cabo. En Angélica no había préstamos. Todo era auténtico. Y en este sentido, había en su trabajo definición y por tanto arte (6).

(6) “El arte es pura definición”. F.G. Lorca.

En su exposición “Paisaje de la Virtud” (Barcelona 1999-2000), cerrar las manos era un principio transfigurador. El salto iba del material a la materia (una semejanza con el modo de operar en el trabajo de construcción). En “Paisaje de la Virtud” también resonaba el salto de la montaña a la taza, del arbusto al agua hirviendo, de las manos que cosechan a las manos sanadoras, las mujeres que cosechan cantando a la mujer que hizo del té su canto.

Para conocer más sobre el trabajo de Angélica Pérez Germain

  • TE MÍO (2013) <https://www.mnba.gob.cl/617/w3-article-9299.html?_noredirect=1>
  • TEMPLO DE POLVO <https://www.mnba.gob.cl/sitio/Contenido/Institucional/8533:ANGELICA-PEREZ-GERMAIN-1995-2010-TEMPLO-DE-POLVO>

José Quintanilla Chala es arquitecto por la Pontificia Universidad Católica de Chile (1993) y Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Cataluña (2004). Ha realizado docencia en diferentes áreas con la posibilidad de tender puentes entre materias teóricas, aplicadas y creativas. En investigación ha tocado tópicos que resultan relevantes para la docencia, su perfeccionamiento y renovación, con publicaciones tanto en Chile como en el extranjero. Actualmente centra su investigación en la didáctica en los inicios de la carrera (universitaria) de arquitectura Dentro de las obras en que ha participado destacan la Escuela de Jueces de España con sede en Barcelona y el Edificio Académico de la Facultad de Artes de la PUC (2015) y Centro de Extensión Oriente (2020), ambos con sede en Campus Oriente (Santiago de Chile). Esta “rima de Palabra y Acción” es la que le ha interesado transmitir a las nuevas generaciones.

Camila Romero Iriondo es arquitecto y Magíster en Arquitectura del Paisaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile (2015). Actualmente es profesora y asistente de investigación en el Magister de Arquitectura del Paisaje de la PUC. Su línea de investigación se enfoca en descubrir las manifestaciones territoriales de los sistemas productivos en Chile, entendiendo el potencial de la conexión entre ciclos naturales, sistemas hidrológicos, comunidades de flora y fauna, infraestructuras productivas y operaciones de extracción de recursos para la manifestación de un paisaje específico, temática que también ha continuado desarrollando en su ejercicio profesional. Desde 2015, es colaboradora y Jefa de Sección LOF·drone del colectivo LOFscapes y es cofundadora de la Corporación Cultura de Paisaje en Chile (2016).

(5) Contemplaciones. Angélica en las plantaciones de té de Shizuoka, Japón (2002). En Japón contempló el té en cada uno de sus estados. Plantado en la tierra, hoja que circula entre el vapor y el calor de su secado polvo que cae por entre las piedras giratorias para ser batido y bebido luego en la ceremonia del té © Luis Prato
(6) Exposición “Tepuro”, Centro de Extensión U.C, Santiago de Chile (2001) © Luis Prato
(7) Angélica en la India, 2009
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2020-05-19T08:29:03-04:00