ANTÁRTICA: MAPAS IMPRECISOS, DE LA FANTASÍA A LA INDEFINICIÓN GEOPOLÍTICA (PARTE 1)

Paisajes Tejidos
Pascale Mondion K. para LOFscapes
27.10.2020
(1) Rutas heróicas y puertas de entrada a la Antártica. © Pascale Mondion K. para LOFscapes.

La “Terra Incognita”, luego llamada Antártica, ha sido representada cartográficamente a lo largo de la historia y según las distintas comprensiones de mundo particulares de cada época. Una visión en un principio fantástica y desconocida del paisaje, que más tarde decaería y cambiaria de perspectiva a través de las primeras exploraciones y desembarcos en el territorio. Exploraciones que llegarían al territorio antártico con intenciones de explotar sus recursos, a través del despliegue de infraestructura industrial para el desarrollo y el funcionamiento de factorías balleneras.

La Antártica se puede entender como un paisaje cuyo imaginario se encuentra en constante construcción. Por un lado, una serie de representaciones realizadas por casi tres siglos y que la describen como un territorio desconocido, inabarcable y donde habitaban criaturas misteriosas, aún tiñen al continente blanco de fantasía y la ficción. Y, por otro lado, es un territorio testigo de la extracción sistemática y la cacería en masa de sus recursos naturales durante casi todo el siglo XX.

El término Terra Australis Incognita, que significa tierra austral incógnita, fue una expresión comúnmente usada por los cartógrafos durante los siglos XV al XVIII para referirse a los territorios desconocidos, tales como la Antártica y Oceanía. Fue utilizado por primera vez por Aristóteles, quien planteaba la existencia de “masas desconocidas” en los polos. En el siglo I a.C. Claudio Ptolomeo, heredero de las ideas aristotélicas, señaló́ en su obra “Geographia o atlas del mundo”, que el océano Índico finalizaba en una masa desconocida de tierra. Esta obra se convirtió́ en la principal fuente de información para los cartógrafos europeos hasta el siglo XVI, por lo que la idea de Terra Australis se potenció durante el renacimiento hasta el punto de ser representada e incluida en los mapamundi de la época. (1)

(1)  Biblioteca Nacional de Chile, . Memoria Chilena.
Disponible en http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3- article-349543.html.

A este territorio hipotético se le atribuían, principalmente hasta el siglo XVII, características fantásticas que se manifiestan en los centenares de ilustraciones de serpientes, animales exóticos marinos, dragones y sirenas que acompañaban las cartografías. A través de su imaginación, los cartógrafos creaban historias paralelas de ficción que se sobreponían a la interpretación real del territorio como una respuesta a un mundo natural todavía inabarcable en su totalidad por el conocimiento. Con las distintas exploraciones realizadas durante los siglos XVII y XVIII, las distintas representaciones de la Terra Incógnita se comenzaron a corregir y a precisar, hasta finalmente desaparecer de los mapas con dicho nombre y comenzar a llamarse Antártica. (2)

(2) Memoria Chilena, .
Disponible en: http://www.memoriachilena.gob. cl/602/w3-article-349543.html.

La representación cartográfica del territorio antártico ha sufrido variaciones a lo largo de la historia en la definición de sus límites y de su forma (3). En las primeras representaciones del siglo XVI (cartografías de Fineo, Ortelius y Mercator), se dibuja como una gran masa, con límites poco precisos, que cubre prácticamente todo el ancho del planeta. En el siglo XVII, la percepción cambió radicalmente, como si se tratara de un borde montañoso que limita un interior libre o cubierto de agua. Es decir, se entendía al continente como un borde abierto en algunos puntos y con un interior “vacío” y desconocido en la mayoría de su superficie (cartografías de Hondius, Kelper y Janssonius). Todavía en el siglo XVIII no se había desembarcado en el continente blanco. Sin embargo, ya se habían producido sus primeros avistamientos a distancia que permitieron precisar los límites de su territorio. En aquella época, el continente representado en las cartografías era un territorio que se podía atravesar por completo y que se configuraba a partir de dos grandes masas. (Cartografías de Baptiste y Clouet)

(3) Carlos Pedro Vairo, Terra Australis.
Historia de la cartografía de Tierra del Fuego, Patagonia & Antártica
(Ushuaia-Buenos Aires: Impreso por Zagier & Urruty Publicaciones, 2011).

Cuando los exploradores, luego de largas y penosas travesías en barco, lograron atracar en las tierras antárticas, este paisaje del imaginario fantástico se desmoronó en su enfrentamiento con la realidad. De ahí en más, lo que se comenzó a construir fue un paisaje completamente diferente al representado en las cartografías hasta ese momento. Era uno más bien productivo y extractivo, que involucró el despliegue de grandes infraestructuras industriales y de fuerza de trabajo sobre el territorio. Pese a que en la actualidad cualquier tipo de actividad extractiva está prohibida sobre el territorio antártico, las ruinas de su industria aún se encuentran presentes en muchos puntos del continente. De alguna manera, el ámbito de lo real (las actividades económicas) se ha vuelto parte del ámbito de lo fantástico: ruinas que conviven y se entrelazan con los relatos de ficción contados y representados desde los orígenes del descubrimiento de la Antártica. (4)

(4) Mateo Martinic Beros,
,
Revista de Estudios del Pacífico NE 7. Valparaíso (1973).

A finales de siglo XIX, comienza la llamada “edad heroica de exploración”. En ella los distintos grupos de exploradores emprenden una carrera por llegar al borde antártico. (5) Este afán se ve reflejado en los mapas de la época, específicamente en las anotaciones que comienzan a nombrar distintos lugares y puntos del territorio (cartografías de Colton y la “Scotish Geographical Magazine”). Es en el siglo XX cuando se masifica el flujo al territorio antártico, y se comenzaron a representar las distintas rutas realizadas por los exploradores y puertas de entrada a la Antártica (cartografías de “Brockhaus and Efron Encyclopedic Dictionary” y “Petermann, Habenicht, Bohmer”). Finalmente, a finales del siglo XX, las distintas reclamaciones geopolíticas comenzaron a traspasarse a las cartografías correspondientes a cada país (cartografías de “US geography map división”). Esta tendencia se ha incrementado en las representaciones actuales. Debido a que las reclamaciones territoriales no son realmente exclusivas, sino que más bien son un derecho para administrar ciertos sectores de manera soberana hasta que el tratado antártico llegue a su fin en el año 2048, muchos límites de las reclamaciones de cada país se superponen, generando fronteras difusas entre naciones.

(5) J. Machat, The Antarctic Question – Voyages To The South Pole Since 1898.
(Annual Report of the Board of Regents of the Smithsonian Institution: 1908), 451-481.

Pascale Mondion Klapp. Arquitecta y Magíster en Arquitectura del Paisaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Extrae el tema de esta columna a partir de su tesis de magíster “Visualización y valorización del paisaje emergente de deshielo en península Fildes. Parque de traspaso como articulador de dinámicas antárticas”. Profesores: Arturo Lyon y Osvaldo Moreno.

(2) En un primera línea, se muestra de manera resumida el rol atropizador que ha tenido el ser humano sobre el continente Antártico, indicando los eventos más relevantes a lo largo de la historia. En una segunda línea, se muestran distintas cartografías representativas de la imagen que se ha tenido sobre la Antártica, a lo largo de la historia. Finalmente, en una última línea se puede comprender el rol que ha tenido Chile, entrando a la competencia geopolítica por dominar el territorio, de manera posterior a los demás países reclamantes. © Pascale Mondion K. para LOFscapes.
(3) “Nativos y animales del Estrecho de Magallanes, hacia 1605”. Memoria Chilena.
(4) Fotorafía álbum familia Escobar. Familia que vivió en Villa Las Estrellas (Base Frei) entre los años 1993-1995. Vista hacia el conjunto de viviendas. Cortesía de Gonzalo Escobar.
(5) Ruinas de la industria ballenera a un costado de la base rusa Bellingshausen. Algunos de los tanques de almacenamiento se encuentran en deshuso, mientras otros son utilizados para alamcenar combustible, necesario para el funcionamiento de la base. Imagen extraida de “Risk assessment for the Fildes Peninsula and Ardley Island, and development of management plans for their designation as Specially Protected or Specially Managed Areas.” (Dessau:Federal Environment Agency (Umweltbundesamt), 2008), 175.
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2020-10-30T15:49:38-03:00
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