ANTÁRTICA: EL PAISAJE EMERGENTE DE DESHIELO (PARTE 2)

Futuriza: Panorama y Materia
Pascale Mondion K. para LOFscapes
27.10.2020
(4) Fotorafía álbum familia Escobar. Familia que vivió en Villa Las Estrellas (Base Frei) entre los años 1993-1995. Cortesía de Gonzalo Escobar.

La Antártica es un territorio altamente antropizado, marcado por huellas relacionadas a sus distintas etapas de ocupación: en un comienzo como centro de explotación de recursos, a continuación, como lugar de interés soberano y reclamación territorial, finalmente, como lugar reservado para el conocimiento e investigación científica. Sumado a lo anterior, existe otra capa de información, transversal e independiente de estas huellas, clave para repensar las formas de habitar en la Antártica: las formas del paisaje emergente de deshielo. Este paisaje es característico de los bordes del continente y se encuentra en constante expansión hacia el interior del territorio debido a los efectos del cambio climático. Su presencia favorece la aparición y propagación de una nueva vegetación que modificará por completo el paisaje antártico.

El imaginario más popular de la Antártica se basa en las clásicas fotografías de los primeros exploradores atrapados junto a sus embarcaciones en la inmensidad de un territorio congelado. En ellas, el color blanco predomina en el paisaje y se expande homogéneo sobre un desierto infinito y de condiciones climáticas extremas. Efectivamente, dicha imagen se corresponde con la realidad: la Antártica es el continente más árido del planeta, cerca del 99% de su superficie está cubierta por hielo y sus temperaturas mínimas alcanzan los -90°C. Sin embargo, el cambio climático está produciendo transformaciones en esa imagen blanca, aparentemente estática.

“De acuerdo con el quinto informe de evaluación del IPCC, el derretimiento del manto de hielo y de las plataformas de hielo flotantes en la Antártica se concentra en la zona norte de la península Antártica y la región del mar de Amundsen de la Antártica occidental.” (1)

(1) Instituto Antártico Chileno (INACH), Enciclopedia visual de la Antártica,
(Santiago de Chile: Negro editores, 2018), 34.

Según el Instituto Antártico Chileno, el aumento del nivel de mar será́ una de las consecuencias más directas del cambio climático en la Antártica, especialmente para las zonas costeras de esta. Según varios informes científicos de la misma institución, el nivel de mar aumentará alrededor de un metro para el año 2100 y alrededor de doce metros para el año 2500 si se mantienen las condiciones actuales de altas emisiones de gases invernadero a nivel mundial. Asimismo, el deshielo pasó de 0,08 milímetros por año en el periodo 1992-2001 a 0,4 milímetros por año en el periodo 2002-2011. Por otra parte, la Organización Meteorológica Mundial afirma que el 87% de los glaciares de la península antártica ha retrocedido en los últimos cincuenta años, debido al acelerado derretimiento y al aumento del transporte de calor en la circulación oceánica.

“Compañeros habituales de los líquenes en estas tierras son las cerca de 75 especies de musgos (…). Un importante rol de los musgos en el ecosistema es que preparan el suelo para ser utilizado por otras plantas (…). Todas ellas han sido halladas solo al norte de los 65° S, en lugares como la isla Rey Jorge”.(2)

(2) Boletín Antártico Chileno. Vol. 28 No2.(2009)

Lo anterior, además de tener consecuencias a nivel global, ocasionará importantes cambios a nivel local, sobre todo para el ecosistema antártico de los bordes del continente, basado en relaciones sumamente complejas y sensibles. De hecho, la mayoría de la flora y fauna antártica se encuentra en estos bordes del continente helado, debido a la disponibilidad de tierra libre de hielo y al acceso a rutas de migración hacia zonas más cálidas. Los hábitats terrestres solo cubren el 0,18% de todo el continente y son considerados como islas dentro de un inmenso desierto, separados por hielo u océano a veces con extensiones de cientos de kilómetros. Por esto, muchas de las comunidades vegetales y animales de la Antártica conviven en frágil equilibrio y en extensiones relativamente pequeñas. (3)

(3) Instituto Antártico Chileno (INACH), Enciclopedia visual de la Antártica,
(Santiago de Chile: Negro Editores, 2018), 69

El acelerado retroceso de los hielos ha dejado emerger una capa de vegetación  milenaria, que se mantuvo oculta y en latencia durante miles de años. Curiosamente, esta vegetación compuesta principalmente por líquenes y musgos, se ha adaptado de manera positiva al clima antártico. Debido a las crecientes alzas en las temperaturas y los constantes deshielos, las condiciones de humedad permiten que estas especies sean cada vez más visibles, sobre todo en los bordes del territorio. En la Antártica se han contado alrededor de cuatrocientos especies de líquenes y setenta y cinco especies de musgos, que crecen en distintos hábitats. Líquenes y musgos se sitúan como fundamento para la subsistencia y equilibrio de un complejo ecosistema de condiciones extremas. De este modo, distintas composiciones de especies no vasculares son las encargadas de preparar el suelo para que sea utilizado por otras plantas vasculares, tales como el pasto (Deschampsia antarctica) y el clavelito antártico (Colobanthus quitensis). (4)

(4) Informe Final de la RCTA XXXII.
. Medida 6. (2009)

Los bordes geográficos de la Antártica presentan la paradoja de poseer las relaciones ecológicas más complejas y frágiles del ecosistema antártico y, a la vez, las mejores condiciones para la habitabilidad humana. Como consecuencia, la porción del territorio antártico que mejor debiese estar conservado resulta ser el más afectado por  la intervención antrópica. Aun así, se estima que lo que hoy se considera como borde antártico se expandirá́ con el tiempo. Esta transformación relegará cada vez más a un segundo plano el imaginario paisajístico de la Antártica como un desierto blanco infinito, en beneficio de una nueva imagen asociada a un paisaje dominado por suelo en formación, compuesto de especies vegetales de alta densidad, pero de muy baja altura. Esta vegetación, apta para sobrevivir a condiciones climáticas extremas, será́ capaz de cubrir grandes extensiones de suelo, dándole dinamismo al ya no perpetuo manto blanco.

Pascale Mondion Klapp. Arquitecta y Magíster en Arquitectura del Paisaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Extrae el tema de esta columna a partir de su tesis de magíster “Visualización y valorización del paisaje emergente de deshielo en península Fildes. Parque de traspaso como articulador de dinámicas antárticas”. Profesores: Arturo Lyon y Osvaldo Moreno.

(1) Unidades de paisaje península Fildes. Paisaje emergente de dehielo. © Pascale Mondion K. para LOFscapes.
(2) Ilustración en base a fotos de la península Fildes (INACH). © Pascale Mondion K. para LOFscapes.
(3) Fotorafía álbum familia Escobar. Familia que vivió en Villa Las Estrellas (Base Frei) entre los años 1993-1995. Entrada de una de las viviendas después de una tormenta de nieve. Cortesía de Gonzalo Escobar.
(5) Fotorafía álbum familia Escobar. Familia que vivió en Villa Las Estrellas (Base Frei) entre los años 1993-1995. Vista hacia el conjunto de viviendas. Cortesía de Gonzalo Escobar.
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2020-10-30T15:50:18-03:00
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